Luego de algunas conversaciones con algunos amigos que defienden sus posiciones de derecha liberal (poca presencia del Estado) y una amiga de izquierda radical, me pareció interesante escribir esta reflexión que podría ser la base de un diagnóstico del sector que tendríamos que construir mirando hacia una propuesta que mejore la situación del sector, de los profesionales que vivimos en él y de las poblaciones locales quienes son los llamados a ser los beneficiarios directos de esta actividad.
Me reafirmo en mi convicción de buscar una reforma del Estado en nuestro sector, un Estado que asuma el liderazgo y no se limite a ser un facilitador de procesos o un simple tramitador de procesos.
Creo que en el sector Turismo, necesitamos una reforma completa en donde se convierta al Turismo en Política de Estado (ojo que no digo política sectorial simplemente) que obligue a otros sectores a trabajar coordinadamente con un objetivo: Desarrollo sostenible a través del turismo como herramienta y no como un fin. En otras palabras, dejar de pensar en la atención al turista y mejorar la experiencia del visitante como objetivo final del trabajo del Estado y poner a las poblaciones locales como beneficiarios directos de todo programa y proyecto que desarrolle el Estado en turismo.
Para ello necesitamos mejorar muchas cosas empezando por las mallas curriculares de las universidades diferenciándolas de los contenidos de institutos técnicos y dentro de eso dividir las capacidades y competencias necesarias para a) administrar o trabajar en empresas de servicios turísticos; y b) administrar y/o gestionar territorios y espacios públicos destinados al turismo. En otras palabras no es lo mismo trabajar en una empresa privada cuyo objetivo primordial es obtener márgenes de ganancias que les permitan subsistir y capitalizar sus ganancias; y por otro lado trabajar en un ministerio o gobierno regional/local cuyo objetivo primordial es mejorar la calidad de vida de las poblaciones a través de un turismo sostenible. Son dos caras de una moneda que no funcionan sin la otra.
Tenemos además un gran problema con la descentralización realizada la década pasada dejando abandonadas a las DIRCETURES amparados en dicha Ley y en la transferencia de competencias; pero sin asistencias técnicas desde el gobierno central, sin modelos de gestión válidos, sin asignación de recursos para desarrollo de producto, promoción o incluso para ejecutar los mismos programas de calidad, TRC, cultura que se realizan sin mayores indicadores ni impactos palpables desde el gobierno central. De hecho el fondo de la LEY 27889 asigna millones de soles para PromPerú y COPESCO en Lima, dejando a las regiones sin asignaciones para tales fines.
La falta de planificación, la falta de indicadores, la falta de investigación sobre los verdaderos impactos del turismo, la informalidad que podría estar sobre el 80% del total de empresas y operaciones en el sector, los bajos sueldos debido a la excesiva mano de obra del sector, la falta de interconexión aérea entre los principales destinos, la inseguridad en las ciudades, la escasa o poca seguridad en las operaciones de turismo de aventura, la falta de voluntad política de las autoridades regionales y provinciales para tomar en serio al turismo asignando recursos o priorizar proyectos nos han vuelto un destino poco competitivo y caótico.
Todo lo descrito líneas arriba sin embargo, no es fácilmente visible pues los ingresos de visitantes al país (estratégicamente escondido detrás de los ingresos fronterizos) y las inversiones principalmente extranjeras siguen en crecimiento, producto de un sistema económico que espera un chorreo turístico que no sucede y no sucederá si no tenemos una verdadera reestructuración y reforma del “Por qué y Para qué” trabajamos en turismo.
Hoy estamos a puertas de una elección en donde aún no vemos la luz al final del túnel, no hay a la fecha un solo candidato que la tenga clara y más allá de la promesas acciones lógicas en los planes de gobiernos. Seguimos viendo acciones dispersas que no tienen una visión de país en turismo.
Creo que debemos pensar de manera estratégica y holística el desarrollo sostenible, poniendo las cosas claras en el porqué el Estado utiliza al Turismo como “herramienta” para este fin; y cuál es el verdadero rol de todos y cada uno de los actores, públicos, privados, ONGs, instituciones académicas, gremios, colegios profesionales, y otros sectores como cultura y ambiente.
En los últimos años solo vemos a los diferentes gobiernos comportarse como lo hacen algunas ONGs, ejecutando acciones dispersas, sin planificación o evaluación expost solamente para mostrar resultados de gestión basados en gastos y de manera mediática realizar grandes encuentros, foros, capacitaciones para ocultar su ineficiencia y el gasto irresponsable de los recursos públicos.
Vemos proyectos de cooperación ejecutados sin incluir a los gobiernos (muchas veces se piensa que son una traba para los proyectos) generando falsas expectativas en las poblaciones, ejecutando fondos y mostrando resultados que se diluyen en los años siguientes.
Hasta que no veamos la voluntad política de un Gobierno que lidere el sector expresado de manera política y normativa así como en la asignación de recursos necesarios, no puedo augurar un verdadero cambio o mejora real del sector.
Consultor en Turismo Sostenible
Comparto además este artículo que me sirve para enfatizar el rol del Estado en el desarrollo del país;
"El mercado no es perfecto y, sin duda, no es un agente moral; con frecuencia produce y mantiene situaciones inhumanas, injustas, indignas y aberrantes. Por ejemplo, si uno sobrepone el mapa minero del Perú al mapa de la pobreza descubrirá con sorpresa ingenua que las regiones que producen la riqueza minera de la que vive todo el país y que posibilita el crecimiento económico de los sectores A y B, son las zonas más empobrecidas del Perú. Esa obvia paradoja prueba que el mercado no lo resuelve todo. Si la mano invisible fuera perfecta y condujera inevitablemente al bien común, ya lo habría hecho. ¿Por qué se demora tanto? La mejor prueba de que la mano invisible no es perfecta es que la economía mundial no es perfecta.
¿Quién debe resolver esos problemas, si se producen? Naturalmente el Estado, que sí es o, por lo menos, debe ser un agente moral. Quienes administran el Estado nos representan y actúan en nuestro nombre. Les hemos concedido, a través de un pacto social tácito que incluye su financiamiento con nuestros impuestos, el derecho de gobernarnos, de impartir justicia, de regular la vida social y la educación, de decidir en algunos aspectos puntuales qué podemos hacer con nuestras vidas y qué no. Tenemos, por tanto, el derecho de exigirles que hagan lo indispensable para que la libertad económica no produzca perversiones. Los coyunturales administradores del Estado tienen la obligación de ocuparse en convertir a nuestra sociedad en una comunidad digna y justa, de seres humanos responsables y comprometidos moralmente.”
http://blog.pucp.edu.pe/blog/luisduran/2012/05/10/la-izquierda-en-el-peru-a-quienes-y-porque-llaman-caviares/
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