miércoles, 7 de julio de 2021

Gobernanza del Turismo en el Perú

Mucho antes de entrar en el estado de emergencia del 2020, el Perú ya tenía una aguda crisis en la gestión del turismo que no era percibida como tal quizás por los indicadores de crecimiento que hemos tenido desde mediados de los 90’s; sin embargo, esta crisis no había sido advertida por los stakeholders del turismo nacional hasta que la pandemia la desnudó por completo.

Quizás por causa de la ausencia de políticas públicas en turismo para el largo plazo sumado a un vacío jurídico que permita la coordinación “obligatoria” entre los niveles nacional, regional y local; así como las coordinaciones intersectoriales prácticamente inexistentes en los espacios públicos y privados.


Desde los años 90’s hemos tenido un crecimiento superior al 8%, mayor el promedio mundial, en ingresos de visitantes extranjeros, movimiento interno de visitantes e inversiones en servicios de alojamiento, alimentación y otros servicios relacionados; sin embargo, el último ingresos de visitantes extranjeros, movimiento interno de visitantes e inversiones en servicios de alojamiento, alimentación y otros servicios relacionados; sin embargo, el último plan país para el desarrollo del sector data del año 2000 el cual nunca fue ejecutado y desde ese entonces, el sector ha estado al vaivén de los gobiernos de turno que cada 2 o 3 años cambiaban las políticas sectoriales a través de planes estratégicos los cuales quedan como una declaración de buenos deseos.


El sector privado, representado por gremios nacionales, no expresan las necesidades de las regiones las cuales están prácticamente olvidadas con escasos recursos destinos a proyectos, planificación o promoción. Por décadas, el Perú concentra en exceso su oferta turística en Cusco y Machu Picchu al sur del país mientras que el norte y la selva amazónica no han sido desarrollados para el turismo.


Existe un gran vacío que requiere urgentemente de una adecuada coordinación, una adecuada gobernanza que permita desarrollar un modelo sostenible para las poblaciones locales.


Publicado en la Revista el Turismologo (Chile) Edición Perú 01. www.elturismologo.com

jueves, 13 de mayo de 2021

¿Turismo post pandemia?

 

Hace 5 años exactamente, antes de la elección de la segunda vuelta entre Keiko y PPK, me atreví a escribir esta sucinta reflexión sobre el Turismo en el país y realmente la situación no ha cambiado y peor aun ha empeorado con la pandemia que atravesamos la cual, sin lugar a dudas, deja al sector turismo agonizando.

Artículo escrito en abril del 2016: http://peruturismoydesarrollo.blogspot.com/2016/04/el-turismo-necesita-una-reforma.html

Sea quien sea que gobierne el Perú del 2021 al 2026 tendrá un reto muy grande: REACTIVAR EL TURISMO y para empezar esa tarea debemos tener ciertas condiciones (algunas fuera del sector turismo) que permitan dicha reactivación:

  1. Para que el turismo interno se reactive será necesario que un gran porcentaje de la población que pertenece a los mercados emisores esté vacunada. Hasta que eso no suceda, será poco probable que el impacto por los viajes domésticos sea suficiente para las empresas en los destinos receptores.
  2. Que los destinos prioritarios para el turismo interno y receptivo tengan a su población vacunada.
  3. Que la percepción de los mercados emisores (interno y receptivo) sobre las condiciones sanitarias en los destinos receptores sea la adecuada, lo cual es un trabajo de promoción (PROMPERU) con mensajes específicos, y más allá de eso, que dicha percepción sea tangible en los destinos, tanto en los prestadores de servicios como en los atractivos más importantes cuya gestión y competencia recaen en el Ministerio de ambiente (SERNANP) y el Ministerio de Cultura (museos y sitios arqueológicos)
  4. Entender que el 90% o más de las empresas de turismo en el país son mypes y pymes que difícilmente pueden acceder al FAE Turismo o a medios tradicionales de créditos que les permitan sobrevivir a esta pandemia y se encuentran al borde de la quiebra. Estas empresas requieren algún tipo de salvataje económico porque llevan más de un año sin ingresos o con ingresos que no llegan al 20% de lo habitual.
  5. Estas pequeñas empresas NO SE ENCUENTRAN representadas en los gremios nacionales (CANATUR, APOTUR, APAVIT, APTAE) con quienes MINCETUR coordina las acciones para el sector. En efecto, existe un grave problema de asociatividad de prestadores de servicios turísticos en el país y las acciones para solucionarlo NO HA SIDO una prioridad para el Estado.
  6. Los emprendedores de Turismo Rural (no me refiero a los grandes lodges ubicados en espacios rurales) se encuentran abandonados a su suerte y no existen acciones específicas para ellos durante la pandemia. De hecho, no hay una normatividad específica para que puedan formalizar sus negocios, pagar impuestos o estar exonerados de hacerlo. Pertenecen además a poblaciones vulnerables ubicadas en distritos pobres o de pobreza extrema y requieren tener acciones concretas que consideren esta situación. Y ojo que debemos hacer una diferencia pues la estrategia de Turismo Comunitario de MINCETUR atiende a un pequeño porcentaje de emprendedores dentro del gran universo rural.
  7. Si el Estado cuenta con un CENTRO DE FORMACION EN TURISMO, es necesario que su alcance sea nacional. No es posible que existan destinos con serias deficiencias que no sean atendidas por el Estado. MINCETUR/CENFOTUR se excusa con un proceso fallido de descentralización indicando que es una competencia regional/municipal quienes en su gran mayoría no cuentan con recursos ni capacidades para resolver esta brecha.
  8. Se requiere asignar recursos públicos para:

a.     Elaboración de fichas para proyectos en el marco de Invierte.pe (pretender que los mismos gobiernos locales o regionales los van a elaborar es muy poco probable)

b.     Ejecutar los proyectos de inversión PRIORIZADOS que estén destinados a la adecuación y promoción de los destinos turísticos.

Podríamos extender la lista, sin embargo, es necesario priorizar acciones, planificar. El turismo en el Perú no cuenta con un verdadero plan de desarrollo sectorial. El PENTUR y PENTURES desarrollados se resumen a una suma de buenos deseos que no cuentan con responsables, asignación real de recursos, ni cronogramas de ejecución, y finalmente no son evaluados ni se asume responsabilidad por su ejecución. El último plan país fue en el 2000 con el Plan Maestro el cual no pudo ser ejecutado por diversos problemas políticos.

Y no olvidemos a los gobiernos regionales y locales, que se encuentran supeditados a las decisiones políticas del gobernador o de sus alcaldes. Realmente es imposible analizar el rol que puede ser bueno o inexistente porque cada 4 años siempre va a cambiar de rumbo.

Al parecer, el turismo seguirá siendo la última rueda del coche para cualquiera que asuma el gobierno en julio de este año.


Oscar Gamarra Dominguez
Consultor en Turismo