sábado, 26 de octubre de 2013

La responsabilidad Público Privada en la Gestión de los Destinos


Por: Oscar Gamarra Domínguez


Más allá del hecho contundente que durante los últimos 20 años, el Perú ha tenido un crecimiento de casi 1000% pasando de 300 mil visitantes a más de 3 millones en el año 2013 (según proyecciones de MINCETUR), es un buen momento para preguntarnos, ¿a qué se debe este crecimiento y cuáles han sido los factores que nos han llevado a ello? ¿Es acaso debido a un modelo de gestión del turismo que nos ha encaminado hacia la sostenibilidad?
El boom hotelero y gastronómico promovido por un grupo de empresarios y el creciente interés de cadenas internacionales en llegar a Perú, sumado al desborde de oferta educativa técnica y universitaria en hotelería y gastronomía en su mayoría nos confirma que realmente el turismo está de moda y Perú tiene una posición expectante en el panorama internacional.
¿Y cómo está el panorama nacional sobre la gestión pública y gestión privada de los destinos turísticos?

Revisemos las organizaciones de carácter nacional:
Contamos un con viceministerio de turismo encargado de manejar la política sectorial a nivel nacional, tenemos a Promperú encargado de la promoción del Perú y de cada uno de los destinos de manera centralizada en los ámbitos nacional e internacional; tenemos a COPESCO Nacional encargado de formular y ejecutar los Proyectos de inversión pública supuestamente priorizados que cuentan con el fondo proveniente de un impuesto sobre los pasajes aéreos desde hace casi 10 años.
Contamos con gremios de empresarios de turismo como CANATUR, APAVIT, APOTUR, APTAE, AGOTUR los más representativos del sector, cada uno con sus propias agendas, sus propios problemas llegando pocas veces a trabajar en proyectos conjuntos. .
No tenemos un Consejo Nacional de Licenciados en Turismo, pues no existe consenso entre los colegios profesionales de las regiones o incluso con la existencia de más de un Colegio profesional en una sola región y disputas judiciales.
Existen algunas ONG’s de carácter nacional que han trabajado en turismo y han sido consultadas muchas veces sobre Planes y proyectos nacionales en materia de turismo, todas con una visión muy particular sobre el uso y aprovechamiento del territorio, pero ninguna dedicada 100% al turismo o la gestión del destino como propuesta de desarrollo.

Revisemos las organizaciones de carácter regional y local
Cada región cuenta con sus propios gobiernos regionales quienes tienen Direcciones o Gerencias de Turismo encargadas de cumplir con lo dispuesto con las competencias y funciones transferidas por la Ley de bases de la descentralización. Sabemos que muchas regiones solamente cumplieron en mostrar capacidad en recursos humanos, en equipamiento para lograr la “acreditación” necesaria y requerida por Ley. Salvo pocas excepciones la gestión pública en turismo en las regiones no es la más adecuada, y muchas veces es tildada de ineficiente e ineficaz.
En los gobiernos provinciales y locales, en su gran mayoría, las oficinas de turismo no cuentan ni con técnicos entendidos ni presupuestos, ni planes, etc. Son muchas veces las encargadas de realizar las fiestas populares y eventos municipales.
Los gremios regionales no son representativos de sus asociados, existen luchas internas de poder, o en el peor de los casos, existen 3 o 4 asociaciones similares que agrupan a facciones diferentes de empresarios.
Según la Ley General de Turismo, cada región debe contar con un CCRT, o Comité Consultivo Regional de Turismo liderado por cada DIRCETUR/GERCETUR y un representante del sector privado teniendo entre sus integrantes a las instituciones más representativas de la sociedad civil relacionada al turismo como son las direcciones de cultura, de medio ambiente, de las ONG’s y del sector académico.
Tenemos además las Organizaciones de Gestión de Destinos o más conocidas como las OGD’s que fueron formados desde mediados de la década pasada gracias al apoyo de la cooperación internacional tratando de copiar un modelo exitoso de gestión público-privado europeo. Actualmente, muchas de ellas están desactivadas, desarticuladas y sin financiamiento.
Y los últimos años, el MINCETUR ha liderado la conformación de los llamados ENTES GESTORES por cada Destino Turístico identificados por ellos mismos, que tienen una conformación similar (por no decir exactamente igual) a los CCRT’s.

Entonces…

Luego de este breve recuento de algunas de las organizaciones, volvemos a preguntarnos ¿de quién depende la gestión de un destino o de un territorio en materia de turismo?
Realmente quienes tienen el mandato según la ley y quienes además reciben sus remuneraciones para cumplir con lo indicado en sus normas, reglamentos, manuales de funciones y planes operativos son las autoridades y funcionarios públicos desde el Gobierno Central hasta los gobiernos regionales y llegando a las municipalidades provinciales y distritales. Todas ellas son parte de un aparato burocrático inmenso, lento y sin un norte o plan a mediano o largo plazo, y sin un entendimiento real de los beneficios del turismo bien planificado, un entendimiento que lleve a la toma de buenas decisiones sobre los cuadros técnicos y sobre los planes y asignaciones presupuestales.

Sin embargo, quienes dependen de buenos resultados y buena gestión de los destinos para seguir existiendo como empresas son los privados, los empresarios que apuestan día a día asumiendo totalmente el riesgo de su inversión y muchas veces sacrificando más que tiempo y dinero.

Podría sonar un poco injusto pedirles a los privados que asuman un rol más activo en la gestión de un destino además de sus propias labores privadas. Pero es sumamente importante y fundamental que destinen parte de su tiempo a labores públicas, como participar y EXIGIR planes, proyectos, funcionarios públicos competentes y RESULTADOS medibles.

Creo que hemos avanzando tanto en nuestro sector que estamos en un momento crucial en donde necesitamos aportar, hacer algo más allá de la crítica, dejar de ser simples observadores de las decisiones públicas sobre nuestro sector y asumir el reto de proponer cambios y mejoras. Es además un momento decisivo para el sector académico (la Universidad), para analizar, crear, crecer, enseñar a nuestros nuevos profesionales que la gestión de un destino no es labor del Estado solamente, y tenemos que asumir nuestro rol que es quizás más importante, decisivo y definitivamente con un horizonte mayor que el de los funcionarios públicos.

No olvidemos además que la gestión adecuada de un destino debe estar dirigida hacia la sostenibilidad del territorio, a incrementar las oportunidades de crecimiento y desarrollo de las poblaciones, no sólo en términos económicos, sino pensando en el desarrollo humano como meta final. El Turismo no es una actividad que pueda ser analizada aisladamente del territorio en donde se desarrolla, por ende la gestión de la misma deberá estar integrada con otros procesos productivos y sociales.

El camino que nos queda por recorrer no está claro aún, CCRT, OGD, Ente gestor, la idea de participación público privada está clara, pero no se ha delimitado responsabilidades, competencias por Ley, no se ha definido presupuestos de soporte, y ha quedado como un saludo a la bandera.


Los invitamos a compartir sus opiniones en nuestro colectivo virtual de Gestión de Turismo al cual hemos llamado CITDES Perú – Centro de Investigación en Turismo y Desarrollo Sostenible.

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lunes, 2 de septiembre de 2013

Turismo y ocio en el Perú

Por Oscar Gamarra Dominguez

Cada vez que hacemos un análisis sobre los avances, aportes, problemas y demás factores inmersos dentro del turismo nos topamos con paredes invisibles que van desde paradigmas e ideologías hasta competencias “transferidas” a regiones y municipalidad que lamentablemente no cuentan con la capacidad técnica para ejecutar lo que dice en el papel. Es que en realidad analizar al turismo de manera aislada separado del territorio en donde confluyen visitantes y proveedores de servicios es seguir viendo el árbol y no el bosque.

Las actividades comprendidas dentro de lo que definimos como turismo están ciertamente encerradas entre viajes, desplazamientos y excursiones; pero existe un mayor número de actividades relacionadas al leisure o uso del tiempo libre que nuestra legislación no llega a entender completamente.

Podríamos preguntarnos ¿qué hacen los habitantes de una ciudad en sus tiempos libres? Y ¿quiénes les proveen de los servicios necesarios dentro de sus ciudades?

Podríamos enumerar muchas actividades, desde las más básicas como el hacer jogging alrededor de un parque, salir a comer un fin de semana o simplemente ir a un centro comercial y al cine; hasta un poco más complejas como realizar parapente en algún acantilado o ir en grupo a un campo de paintball.

Todas estas actividades están relacionadas al leisure pero no al turismo como sector, y entonces ¿quién las regula o las supervisa? ¿MINCETUR/DIRCETUR?, ¿las municipalidades? ¿MINSA/DIRESA?
Analizando un poco más allá ¿qué pasa cuando un turista utiliza este servicio nuevo? ¿Acaso por arte de magia se convierte en “turístico” y entra en las competencias de MINCETUR/DIRCETUR?

Veámoslo desde otro ángulo. Cuando analizamos los problemas de seguridad ciudadana; limpieza y ornato público; conectividad limitada entre destinos; informalidad, sostenibilidad ambiental, inequidad en la distribución de los beneficios económicos, impactos sociales, etc. debemos acudir a otros sectores no relacionados al turismo (MININTER, MINAM, MINEDU, PRODUCE, municipalidades, policía, SUNAT, etc). Entonces, llegamos a un punto en donde creer que un viceministerio o ministerio de turismo (o dircetur sea el caso) podría realmente solucionar lo complejo de la situación es bastante ilógico.

Creo que el primer paso es hacer un análisis real y lo más completo posible de los espacios, considerando no solamente al turismo como eje del análisis, sino al territorio con la totalidad de potencialidades, actividades económicas, problemas sociales, fortalezas, competitividad y sostenibilidad del destino. Sin maquillajes, con números reales que reflejen los impactos en la economía local/regional, con estudios de impactos ex-post de todos los proyectos públicos y privados ejecutados (por ONG’s, Cooperaciones, Estado, etc), georeferenciando los recursos, los servicios, las rutas, los centros de soporte dentro de las rutas y quizás lo más importante es tener en cuenta al MERCADO (sea éste local, nacional o internacional) o por lo menos tener el conocimiento del mercado y las reglas que lo rigen para no caer en regionalismos exagerados y tener estrategias y acciones seguras y acordes con la realidad.

Otro factor preponderante en la composición de los destinos es la calidad de los recursos humanos, tanto técnicos, como científicos. ¿Quién se encarga de asegurar la calidad de la enseñanza en los centros de formación de mandos medios y en las universidades que imparten la carrera de turismo (guiado, hotelería, gastronomía, aviación comercial, bartenders, etc)? ¿El ministerio de Educación?, ¿la Asamblea Nacional de Rectores?, ¿CENFOTUR? No es acaso una de las piezas fundamentales del engranaje turístico y social de los destinos y por ende debería existir una mínima participación del Estado a través de sus órganos sectoriales responsables al respecto léase MINCETUR/DIRCETUR. Lo cierto es que hay muy poca investigación científica en turismo y muchas de las investigaciones realizadas siguen encarpetadas en bibliotecas.

Afortunadamente existen algunas universidades que estudian y analizan al turismo por su impacto social en los pueblos y no solamente por el margen de ganancias que arrojan los estados financieros. Desde aquí debe partir el enfoque de desarrollo sostenible y no esperar que el mercado regule aspectos sociales.

Muchas veces da la impresión que no mencionamos los problemas o la complejidad de estos para hacer de cuenta que no existen; o es quizás que aquellos que hacen los planes estratégicos no se han dado cuenta que hace falta más que un enfoque turístico y mapas estratégicos para que las acciones tengan impactos reales en un territorio. Dejemos de ver las cosas “turisticamente”.

La responsabilidad de estar sentado en una dirección o viceministerio de carácter NACIONAL y PÚBLICO va mucho más allá de la simple ejecución de acciones desde Lima, muchas veces sin coordinación con las regiones. A nadie se le ocurriría entrar a la casa de otro sin pedir permiso o siquiera informar de lo que se está realizando. Amparándose en la transferencia de competencias y funciones realizada hace ya casi una década, cuando es de conocimiento público que las regiones no estuvieron preparadas para gestionar y dirigir sus  espacios en materia de turismo y algunas de ellas se repotenciaron solamente para “pasar” la valla impuesta por ley. Muchas de ellas aún no asumen ese liderazgo; y cuál es entonces la estrategia de trabajo con aquellas regiones para fortalecer sus capacidades de gestión. Los que sabemos cómo se está llevando a cabo los programas de fortalecimiento de capacidades de la gestión “turística” municipal totalmente centralizado desde Lima sabemos que solamente buscan llenar sus listas de asistentes y ejecutar acciones y claro “cuidando” al detalle cumplir los procesos y normas pero sin pensar en el impacto final. 

“A nadie se le ocurriría entrar a la casa de otro sin pedir permiso o siquiera informar de lo que se está realizando”

Tanto los que trabajamos en el Estado debemos ya de sacarnos el cliché de “turístico” de la cabeza; los que trabajamos en ONGs o Cooperaciones y los operadores privados debemos asumir que tenemos responsabilidad de la gestión pública de un territorio o destino. Todos sabemos que en el turismo la calidad de los servicios se deja de lado cuando el destino es inseguro, desordenado y con conflictos sociales; entonces pensemos más allá del turismo y del turista para pensar en el ciudadano usuario de servicios de recreación, de otra manera nuestros resultados siempre seguirán sesgados.

Necesitamos establecer un sistema de medición real para el turismo y las actividades de servicios relaciomadas al ocio y uso del tiempo libre en el Perú, no solamente tomando en cuenta las cifras de ingresos por puntos de frontera, ni el gasto promedio del turista/excursionista/viajero/visitante sino una aproximación del impacto generado por el dinero gastado en viajes y servicios en todo el país. A partir de ahí es cuando debemos trazarnos metas claras y totalmente cuantificables. Cualquier acción ejecutada o documento de gestión estratégica realizado sin un norte claro no es ni debe ser respaldado por ninguno de los actores que trabajamos y vivimos diariamente de esta apasionante actividad.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Turismo, más allá de la promoción, la hotelería y la gastronomía



Por Oscar Gamarra Dominguez.


Desde que inicié estudios para ser un licenciado en turismo y hotelería, nunca fue fácil definir el grado que obtendría, es muy fácil entender cuando eres geógrafo, ingeniero, economista, cheff, bartender, panadero, es decir sabes exactamente al mundo en el que estás ingresando, pero, si estudias turismo ¿qué serás?

Definitivamente no te convertirás en Turista (aunque 90% de los que estudian turismo van convencidos que viajarán por el resto de sus vidas y les pagarán por eso), para algunos seremos guías de turismo, o seremos agentes de viajes. Si bien es cierto, esas profesiones son parte de lo que podemos hacer si nos especializamos en ello, no necesariamente todos nos convertiremos o estudiamos para serlo.

Existen muchas carreras universitarias y técnicas relacionadas al mundo del turismo y llevan el título de TURISMO Y HOTELERÍA o TURISMO Y GASTRONOMÍA; pero realmente ¿qué se estudia ahí? Analicemos un poco:

La mayoría de los cursos están relacionados a la administración de servicios turísticos: hotelería, restauración, agencias de viajes, gastronomía, etc.; también se les brinda cursos de geografía, historia, arte, algo de planificación, formulación de proyectos (en su mayoría proyectos de inversión privada) y algo de realidad nacional.

La administración de servicios turísticos y de recreación (gestión del tiempo libre: un campo casi desconocido para la oferta educativa) es muy importante, y más en un país como Perú que ya tiene un prestigio y posicionamiento internacional ganado.

Sin embargo, más allá de los viajes y de los servicios necesarios para atender las necesidades de los turistas, visitantes, público local; alguien debe planificar esos espacios urbanos y rurales que se destinan o se convierten en espacios turísticos, alguien debe encargarse de analizar esa actividad llamada turismo como un todo y al mismo tiempo como una parte del desarrollo de un espacio geográfico. La administración de empresas de servicios para turistas es muy importante, pero eso NO ES TODO.

El turismo es una actividad económica que genera grandes impactos a las economías locales y cuentas nacionales; tiene además un gran potencial para dinamizar comunidades, pueblos y regiones a través de la venta de servicios y productos que generen impactos a las sociedades y comunidades receptoras de visitantes; y definitivamente impactos a los ecosistemas… no siempre estos impactos son positivos, pero para fines de esta reflexión no ahondaremos hoy en eso.

El turismo es “la industria sin chimeneas”, es una idea usada en el siglo pasado al creer que el turismo no contaminaba; ahora sabemos que es necesario tener una adecuada gestión del turismo para reducir los impactos negativos y hacerla una actividad sostenible.

Para poder administrar y gestionar estos espacios (territorios) y desarrollar estas actividades económicas  es necesario tener conocimiento de algunas pequeñas cosas que pasaré a enumerar rápidamente:


1. Gestión pública, y no solamente cómo trabajar en medio de la burocracia pesada y arcaica actual llena de procesos y normas que uno debe cumplir si eres “empleado público”; sino tener la intención de mejorar la eficacia y eficiencia del dinero de todos, siendo más ejecutivo y no ampararse en la norma o la ley para “NO HACER NADA”, como me dijo un empleado público con muchos años en su haber: “Osquitar, mejor no te metas en problemas... no lo hagas”.
En caso trabajemos en otras organizaciones u ONG’s relacionadas con el sector, también es necesario entender la dinámica tan particular del sector público; para poder colaborar y trabajar hacia el logro de metas conjuntas y evitar la crítica sin sentido y nada constructiva a los otros actores.


2. Un mínimo conocimiento para la formulación y ejecución de proyectos de inversión pública que tengan fines SOCIALES pero enmarcados dentro de un destino con productos competitivos; sobre este tema me comprometo a seguir escribiendo con mayor detenimiento … aunque es preciso decir que la mayoría de proyectos (no solo regionales sino nacionales) son caprichos de algún autodenominado planificador, o ingeniero, arquitecto, economista, todos con muy buena intención, pero muy pocos con una correcta visión de mercado y más aún, un entendimiento claro del mercado turístico. La mayoría cae en fines puramente políticos o individualismos, que no aportan a consolidar el destino o la oferta. Es más, acabo de ver una a espaldas de mi casa que dice obra financiada por COPESCO…  es un sitio arqueológico categoría 1 cerrado las 24 horas del día fuera de toda ruta o circuito turístico actual. Es decir, una obra realizada para ejecutar el presupuesto y mostrar resultados de eficiencia en el gasto pero sin mayor impacto en el desarrollo de un espacio o un territorio. Y cuál es el problema no?, al fin y al cabo, obras son obras… pues NO. Incrementar cifras de ejecución de obras no es la mejor forma de gastar el dinero de todos los peruanos. . Necesitamos eficiencia en el gasto con una dirección adecuada midiendo impactos en vez de procesos o gasto.

3. Planificación estratégica y operativa de actividades económicas (turismo, agricultura, ganadería, agroindustria, entre otras) en un espacio geográfico llámese distrito o región. A estas alturas realizar planes para un solo sector sin tener una visión holística y de conjunto es ingenuo y absurdo). Dicho en otras palabras… Olvidémonos ya del término DESARROLLO TURÍSTICO y cambiémoslo por DESARROLLO SOSTENIBLE, entendiéndolo como un desarrollo integral que tenga como eje a las poblaciones locales y que el objetivo no sea MEJORAR LA EXPERIENCIA DEL VISITANTE.

4. Marketing, entendido como el adecuado desarrollo de productos turísticos: desde la concepción para desarrollar nuevos productos REALES con una adecuada lectura de la demanda potencial, la competencia y las características de la oferta actual de servicios; hasta el conocimiento de herramientas de comunicación tradicionales y no tradicionales utilizando eficazmente el internet y las redes sociales hasta el neuromarketing.

5. Conocimiento por parte de empleados y autoridades públicas de cómo funciona la empresa privada y sus necesidades. El turismo es movido y manejado por los  operadores TODOS PRIVADOS; pero he escuchado con mucha tristeza frases como “ellos solamente quieren ganar dinero”; y qué otro objetivo buscaría un privado más allá de obtener rentabilidad por SU inversión y asumir SU propio riesgo? Y claro, en el sector privado también se desconoce muchas veces lo que significa realmente ser empleado público…

6. Finalmente y más importante que todo lo anterior, tener gran conocimiento de la realidad nacional, de las diferencias de cada región, de los anhelos de las comunidades y pueblos que NO NECESARIAMENTE desean tener al turismo como eje de desarrollo, sino que necesitan con urgencia salir de la pobreza extrema en que el Estado y los gobiernos de turno los han sumergido. Y cuando llega el turismo como gran alternativa de desarrollo por algún nuevo empleado público o político en búsqueda de votos todos o la mayoría de pobladores llenos de necesidades miran al turismo como la salvación a sus necesidades. Decirles abiertamente que NO es necesariamente cierto o por lo menos NO a corto plazo simplemente puede ser desalentador pero real y necesario muchas veces.

Todos los que estamos inmersos en este mundo del turismo desde el otro lado de los servicios privados debemos tener como objetivo final lograr el bienestar social maximizando beneficios y reduciendo impactos negativos en las culturas locales, el medio ambiente, las economías locales y en las sociedades.

Creo que ya es hora que el Turismo sea tomado en cuenta como prioridad nacional, como uno de los pilares de la economía nacional. Para ello necesitamos profesionalizar nuestro sector, tener indicadores claros y actualizados de los impactos del turismo en las cuentas nacionales y regionales; y definitivamente tener a técnicos, investigadores y decisores de política entendidos en la materia.

Quedan aún muchas preguntas sobre la mesa:


  1. ¿Es necesario un Ministerio de Turismo?
  2. ¿Quién evalúa la gestión pública desde el gobierno central, regional y local?
  3. ¿Por qué no se ha continuado con la Cuenta Satélite de Turismo?
  4. ¿Por qué las regiones no asumen la promoción del turismo de manera agresiva con  fondos de PromPerú?
  5. ¿Quién evalúa la eficiencia de las inversiones públicas en turismo?

Empecemos a compartir información, hagamos un mea culpa de esta situación. Es momento de darle un giro al turismo en el Perú.

Lima, febrero de 2013… espero que cuando alguien vuelva a escribir sobre este tema en algunos años, la situación haya cambiado radicalmente.