Por: Oscar Gamarra Domínguez
Más allá del hecho contundente
que durante los últimos 20 años, el Perú ha tenido un crecimiento de casi 1000%
pasando de 300 mil visitantes a más de 3 millones en el año 2013 (según
proyecciones de MINCETUR), es un buen momento para preguntarnos, ¿a qué se debe
este crecimiento y cuáles han sido los factores que nos han llevado a ello? ¿Es
acaso debido a un modelo de gestión del turismo que nos ha encaminado hacia la
sostenibilidad?
El boom hotelero y gastronómico
promovido por un grupo de empresarios y el creciente interés de cadenas
internacionales en llegar a Perú, sumado al desborde de oferta educativa técnica
y universitaria en hotelería y gastronomía en su mayoría nos confirma que
realmente el turismo está de moda y Perú tiene una posición expectante en el
panorama internacional.
¿Y cómo está el panorama nacional
sobre la gestión pública y gestión privada de los destinos turísticos?
Revisemos las organizaciones de carácter nacional:
Contamos un con viceministerio de
turismo encargado de manejar la política sectorial a nivel nacional, tenemos a Promperú
encargado de la promoción del Perú y de cada uno de los destinos de manera centralizada
en los ámbitos nacional e internacional; tenemos a COPESCO Nacional encargado de formular y ejecutar los Proyectos de
inversión pública supuestamente priorizados que cuentan con el fondo
proveniente de un impuesto sobre los pasajes aéreos desde hace casi 10 años.
Contamos con gremios de
empresarios de turismo como CANATUR, APAVIT, APOTUR, APTAE, AGOTUR los más
representativos del sector, cada uno con sus propias agendas, sus propios
problemas llegando pocas veces a trabajar en proyectos conjuntos. .
No tenemos un Consejo Nacional de
Licenciados en Turismo, pues no existe consenso entre los colegios
profesionales de las regiones o incluso con la existencia de más de un Colegio
profesional en una sola región y disputas judiciales.
Existen algunas ONG’s de carácter
nacional que han trabajado en turismo y han sido consultadas muchas veces sobre
Planes y proyectos nacionales en materia de turismo, todas con una visión muy
particular sobre el uso y aprovechamiento del territorio, pero ninguna dedicada
100% al turismo o la gestión del destino como propuesta de desarrollo.
Revisemos las organizaciones de carácter regional y local
Cada región cuenta con sus
propios gobiernos regionales quienes tienen Direcciones o Gerencias de Turismo
encargadas de cumplir con lo dispuesto con las competencias y funciones
transferidas por la Ley de bases de la descentralización. Sabemos que muchas
regiones solamente cumplieron en mostrar capacidad en recursos humanos, en
equipamiento para lograr la “acreditación” necesaria y requerida por Ley. Salvo
pocas excepciones la gestión pública en turismo en las regiones no es la más
adecuada, y muchas veces es tildada de ineficiente e ineficaz.
En los gobiernos provinciales y
locales, en su gran mayoría, las oficinas de turismo no cuentan ni con técnicos
entendidos ni presupuestos, ni planes, etc. Son muchas veces las encargadas de
realizar las fiestas populares y eventos municipales.
Los gremios regionales no son
representativos de sus asociados, existen luchas internas de poder, o en el
peor de los casos, existen 3 o 4 asociaciones similares que agrupan a facciones
diferentes de empresarios.
Según la Ley General de Turismo,
cada región debe contar con un CCRT, o Comité
Consultivo Regional de Turismo liderado por cada DIRCETUR/GERCETUR y un
representante del sector privado teniendo entre sus integrantes a las
instituciones más representativas de la sociedad civil relacionada al turismo
como son las direcciones de cultura, de medio ambiente, de las ONG’s y del
sector académico.
Tenemos además las Organizaciones de Gestión de Destinos o
más conocidas como las OGD’s que fueron formados desde mediados de la década
pasada gracias al apoyo de la cooperación internacional tratando de copiar un
modelo exitoso de gestión público-privado europeo. Actualmente, muchas de ellas
están desactivadas, desarticuladas y sin financiamiento.
Y los últimos años, el MINCETUR
ha liderado la conformación de los llamados ENTES GESTORES por cada Destino Turístico identificados por ellos
mismos, que tienen una conformación similar (por no decir exactamente igual) a
los CCRT’s.
Entonces…
Luego de este breve recuento de
algunas de las organizaciones, volvemos a preguntarnos ¿de quién depende la gestión de un destino o de un territorio en
materia de turismo?
Realmente quienes tienen el
mandato según la ley y quienes además reciben sus remuneraciones para cumplir
con lo indicado en sus normas, reglamentos, manuales de funciones y planes
operativos son las autoridades y funcionarios públicos desde el Gobierno
Central hasta los gobiernos regionales y llegando a las municipalidades
provinciales y distritales. Todas ellas son parte de un aparato burocrático
inmenso, lento y sin un norte o plan a mediano o largo plazo, y sin un entendimiento
real de los beneficios del turismo bien planificado, un entendimiento que lleve
a la toma de buenas decisiones sobre los cuadros técnicos y sobre los planes y
asignaciones presupuestales.
Sin embargo, quienes dependen de buenos
resultados y buena gestión de los destinos para seguir existiendo como empresas
son los privados, los empresarios que apuestan día a día asumiendo totalmente
el riesgo de su inversión y muchas veces sacrificando más que tiempo y dinero.
Podría sonar un poco injusto
pedirles a los privados que asuman un rol más activo en la gestión de un
destino además de sus propias labores privadas. Pero es sumamente importante y
fundamental que destinen parte de su tiempo a labores públicas, como participar
y EXIGIR planes, proyectos, funcionarios públicos competentes y RESULTADOS
medibles.
Creo que hemos avanzando tanto en
nuestro sector que estamos en un momento crucial en donde necesitamos aportar,
hacer algo más allá de la crítica, dejar de ser simples observadores de las
decisiones públicas sobre nuestro sector y asumir el reto de proponer cambios y
mejoras. Es además un momento decisivo para el sector académico (la
Universidad), para analizar, crear, crecer, enseñar a nuestros nuevos
profesionales que la gestión de un destino no es labor del Estado solamente, y tenemos
que asumir nuestro rol que es quizás más importante, decisivo y definitivamente
con un horizonte mayor que el de los funcionarios públicos.
No olvidemos además que la
gestión adecuada de un destino debe estar dirigida hacia la sostenibilidad del
territorio, a incrementar las oportunidades de crecimiento y desarrollo de las
poblaciones, no sólo en términos económicos, sino pensando en el desarrollo
humano como meta final. El Turismo no es una actividad que pueda ser analizada
aisladamente del territorio en donde se desarrolla, por ende la gestión de la
misma deberá estar integrada con otros procesos productivos y sociales.
El camino que nos queda por
recorrer no está claro aún, CCRT, OGD, Ente gestor, la idea de participación
público privada está clara, pero no se ha delimitado responsabilidades,
competencias por Ley, no se ha definido presupuestos de soporte, y ha quedado
como un saludo a la bandera.
Los invitamos a compartir sus
opiniones en nuestro colectivo virtual de Gestión de Turismo al cual hemos
llamado CITDES Perú – Centro de Investigación en Turismo y Desarrollo
Sostenible.
Twitter: @citdesperu https://twitter.com/CITDESPeru
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