sábado, 12 de abril de 2025

Una ley sin brújula: turismo peruano con normas y sin diagnóstico

Una ley sin brújula: turismo peruano con normas y sin diagnóstico

Por: Oscar Gamarra Domínguez, Licenciado en turismo y Hotelería

 

En medio del entusiasmo parlamentario por aprobar una nueva Ley General de Turismo, vale la pena preguntarnos si este cambio normativo responde realmente a las profundas transformaciones que requiere el sector. La respuesta, lamentablemente, es no.


La propuesta legislativa que hoy se presenta como “renovadora” sigue siendo, en esencia, una ampliación técnica de la Ley N.º 29408, aprobada en 2009. Si bien incorpora nuevas categorías, sistemas de información, enfoques de sostenibilidad e innovación, no enfrenta los principales cuellos de botella que limitan el desarrollo del turismo peruano.


La Coordinaci
ón Interinstitucional sigue siendo una ficción

Uno de los principales problemas que arrastra el turismo en Perú es su escasa articulación multisectorial. ¿Cómo aspiramos a un verdadero desarrollo turístico si los grandes temas —patrimonio, naturaleza, infraestructura, conectividad— siguen fuera del alcance real del ente rector, el MINCETUR?

La propuesta legislativa no establece mecanismos operativos que aseguren la coordinación efectiva con el Ministerio de Cultura, el Ministerio del Ambiente o el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, actores fundamentales para la puesta en valor del patrimonio, la gestión de áreas naturales protegidas o la mejora de accesos a destinos. El Comité Consultivo Regional o los entes gestores de destino son fórmulas vagas si no se acompañan de compromisos vinculantes y presupuestos compartidos. Cambiar la ley sin cambiar la forma de gobernar el turismo es una reforma incompleta.

Tampoco se aborda el problema de fondo de la pobre o nula coordinación intrasectorial entre los niveles de gobierno. En ausencia de una estructura jerárquica de orden superior —quizás desde la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM)—, toda coordinación se vuelve un saludo a la bandera.

¿Y la Profesionalización del sector?

Es sorprendente —y preocupante— que la nueva ley no mencione en absoluto a los colegios profesionales de turismo, ni reconozca su rol en la validación, vigilancia y promoción del ejercicio profesional. En un sector donde la calidad de los servicios está directamente ligada a la formación del capital humano, la omisión del rol profesional resulta un retroceso.

Los colegios profesionales de turismo no solo acreditan capacidades; también construyen ciudadanía turística, ética profesional y responsabilidad ante el patrimonio. Su exclusión de la norma denota una visión que aún privilegia al turismo como actividad económica, pero no como sistema cultural ni profesional.

Planeamiento sin horizonte ni prioridades

Otro de los vacíos más notables es la superficialidad del planeamiento estratégico. El PENTUR y los PERTUR no proyectan una visión de mediano o largo plazo como requiere el sector. Tampoco desarrollan con la profundidad necesaria la priorización de intervenciones en regiones que requieren urgentemente una reactivación turística, como el caso del Circuito Turístico Nor Oriental (CTN). Basta recordar el Plan Maestro de Desarrollo Turístico elaborado por JICA en los años 90, donde ya se planteaba un enfoque territorial claro y bien estructurado.

A ello se suma la necesidad imperiosa de fortalecer a las regiones —a través de las DIRCETURES— y a los gobiernos locales con potencial turístico. No es posible avanzar sin dotar a estos niveles de gobierno de capacidades técnicas, presupuestales y de gestión que les permitan planificar, promocionar y ejecutar inversiones públicas de manera adecuada. Las regiones deben ser protagonistas de la transformación turística, y no meros ejecutores de decisiones tomadas desde el nivel central.

No se trata solo de cambiar el texto de la ley. Se trata de cambiar la arquitectura del turismo en el Perú. Sin articulación interinstitucional, sin coordinación real entre niveles de gobierno, sin visión estratégica territorial y sin fortalecer el capital humano para la gestión, el emprendimiento y la competitividad de los destinos turísticos —tanto internos como receptivos—, ninguna norma logrará movilizar el enorme potencial turístico del país.

Sí, el Perú necesita una nueva Ley General de Turismo, pero no una que nazca solo desde el escritorio. Debe estar precedida por un análisis más profundo del sector, que permita entender las verdaderas razones del desorden en el crecimiento turístico del país. Necesitamos una ley que parta del diagnóstico real del territorio: ¿por qué seguimos con tasas tan altas de informalidad? ¿Cómo se puede mejorar la interconexión regional y multimodal de los destinos turísticos, conectando no solo con Lima, sino entre los propios circuitos del país? ¿Cuál ha sido el impacto y la eficacia de las inversiones realizadas por COPESCO desde la promulgación de la Ley N.º 27889 en 2002, que destina recursos para la instalación de servicios turísticos públicos? Estas preguntas deben responderse antes de diseñar cualquier norma. Una ley sin diagnóstico es solo un cambio de forma sin transformación de fondo.

Quizás ha llegado el momento de pensar en la creación de una Autoridad Nacional de Turismo con competencias suficientes para articular y ejecutar acciones multisectoriales en zonas de prioridad nacional. Sin este nivel de decisión, seguiremos atrapados entre el potencial y la parálisis.

Asimismo, la nueva ley debe también establecer un marco jurídico robusto que incentive y facilite la inversión pública y privada orientada al desarrollo de nuevos destinos turísticos, promoviendo la diversificación de la oferta territorial y el aprovechamiento sostenible de los recursos turísticos. Esta normativa debe priorizar la puesta en valor de los atractivos naturales, culturales y vivenciales del país, tanto para el fortalecimiento del turismo interno como para la consolidación del turismo receptivo, articulando estas inversiones a las ventajas comparativas y competitivas que posee el Perú.

 


sábado, 14 de diciembre de 2024

Este amor no es para cobardes


Enfrentar una situación adversa requiere actitud. Las clásicas perspectivas de ver el vaso medio lleno o medio vacío se presentan siempre, pero cuando hablamos del turismo en el Perú, no se trata solo de elegir una actitud, sino de tener la determinación para cambiar una realidad compleja. Este sector demanda esfuerzo, perseverancia y visión a largo plazo.

El Perú, bendecido con una diversidad natural y cultural única, posee un potencial turístico incalculable. Desde paisajes impresionantes y sitios arqueológicos legendarios hasta una riqueza culinaria, artística y folklórica que maravilla al mundo. Sin embargo, este tesoro enfrenta numerosos desafíos: falta de infraestructura, conectividad deficiente, manejo inadecuado de ciudades, problemas de limpieza y ornato, inseguridad y carencia de recursos para proyectos de inversión. Todo esto limita nuestra competitividad frente a países vecinos como Colombia y Chile, que han sabido aprovechar mejor su potencial.

Es momento de reflexionar, analizar y actuar. El fortalecimiento de las instituciones vinculadas al turismo es imprescindible. En particular, los Colegios Profesionales de Turismo deben convertirse en actores clave, articulando los esfuerzos entre el sector público, el privado y el académico. Desde las municipalidades hasta los ministerios, pasando por las universidades e institutos, cada uno debe asumir su rol en la transformación del turismo en el Perú.

El sector académico tiene la misión de formar profesionales con capacidades de liderazgo y gestión para destinos turísticos, mientras que el sector privado debe garantizar servicios de calidad a pesar de la informalidad predominante. El sector público, por su parte, debe priorizar la planificación y la inversión en infraestructura y seguridad. Solo trabajando juntos podrán superarse los obstáculos que hoy frenan nuestro desarrollo turístico.

A pesar de los problemas de inseguridad, inestabilidad política y conflictos sociales que afectan al país, el turismo sigue siendo una actividad vital. Su potencial para generar empleo, dinamizar economías locales y proyectar una imagen positiva del Perú en el mundo es innegable. Sin embargo, lograr que este sector alcance su máximo esplendor requiere una decisión firme: consolidar instituciones, profesionalizar el sector y no desfallecer en el esfuerzo.

Quienes dedicamos nuestras vidas al turismo entendemos que este camino no es fácil. Son décadas de trabajo, estudio y pasión por un sector que representa mucho más que una actividad económica; es una manera de construir el futuro de nuestro país. Por ello, debemos seguir adelante, analizando, generando consensos y fortaleciendo nuestras capacidades.

Este amor por el turismo no es para cobardes. Es una lucha constante que exige valentía, compromiso y amor por el Perú. Sigamos trabajando, porque el futuro del turismo está en nuestras manos.

miércoles, 7 de julio de 2021

Gobernanza del Turismo en el Perú

Mucho antes de entrar en el estado de emergencia del 2020, el Perú ya tenía una aguda crisis en la gestión del turismo que no era percibida como tal quizás por los indicadores de crecimiento que hemos tenido desde mediados de los 90’s; sin embargo, esta crisis no había sido advertida por los stakeholders del turismo nacional hasta que la pandemia la desnudó por completo.

Quizás por causa de la ausencia de políticas públicas en turismo para el largo plazo sumado a un vacío jurídico que permita la coordinación “obligatoria” entre los niveles nacional, regional y local; así como las coordinaciones intersectoriales prácticamente inexistentes en los espacios públicos y privados.


Desde los años 90’s hemos tenido un crecimiento superior al 8%, mayor el promedio mundial, en ingresos de visitantes extranjeros, movimiento interno de visitantes e inversiones en servicios de alojamiento, alimentación y otros servicios relacionados; sin embargo, el último ingresos de visitantes extranjeros, movimiento interno de visitantes e inversiones en servicios de alojamiento, alimentación y otros servicios relacionados; sin embargo, el último plan país para el desarrollo del sector data del año 2000 el cual nunca fue ejecutado y desde ese entonces, el sector ha estado al vaivén de los gobiernos de turno que cada 2 o 3 años cambiaban las políticas sectoriales a través de planes estratégicos los cuales quedan como una declaración de buenos deseos.


El sector privado, representado por gremios nacionales, no expresan las necesidades de las regiones las cuales están prácticamente olvidadas con escasos recursos destinos a proyectos, planificación o promoción. Por décadas, el Perú concentra en exceso su oferta turística en Cusco y Machu Picchu al sur del país mientras que el norte y la selva amazónica no han sido desarrollados para el turismo.


Existe un gran vacío que requiere urgentemente de una adecuada coordinación, una adecuada gobernanza que permita desarrollar un modelo sostenible para las poblaciones locales.


Publicado en la Revista el Turismologo (Chile) Edición Perú 01. www.elturismologo.com

jueves, 13 de mayo de 2021

¿Turismo post pandemia?

 

Hace 5 años exactamente, antes de la elección de la segunda vuelta entre Keiko y PPK, me atreví a escribir esta sucinta reflexión sobre el Turismo en el país y realmente la situación no ha cambiado y peor aun ha empeorado con la pandemia que atravesamos la cual, sin lugar a dudas, deja al sector turismo agonizando.

Artículo escrito en abril del 2016: http://peruturismoydesarrollo.blogspot.com/2016/04/el-turismo-necesita-una-reforma.html

Sea quien sea que gobierne el Perú del 2021 al 2026 tendrá un reto muy grande: REACTIVAR EL TURISMO y para empezar esa tarea debemos tener ciertas condiciones (algunas fuera del sector turismo) que permitan dicha reactivación:

  1. Para que el turismo interno se reactive será necesario que un gran porcentaje de la población que pertenece a los mercados emisores esté vacunada. Hasta que eso no suceda, será poco probable que el impacto por los viajes domésticos sea suficiente para las empresas en los destinos receptores.
  2. Que los destinos prioritarios para el turismo interno y receptivo tengan a su población vacunada.
  3. Que la percepción de los mercados emisores (interno y receptivo) sobre las condiciones sanitarias en los destinos receptores sea la adecuada, lo cual es un trabajo de promoción (PROMPERU) con mensajes específicos, y más allá de eso, que dicha percepción sea tangible en los destinos, tanto en los prestadores de servicios como en los atractivos más importantes cuya gestión y competencia recaen en el Ministerio de ambiente (SERNANP) y el Ministerio de Cultura (museos y sitios arqueológicos)
  4. Entender que el 90% o más de las empresas de turismo en el país son mypes y pymes que difícilmente pueden acceder al FAE Turismo o a medios tradicionales de créditos que les permitan sobrevivir a esta pandemia y se encuentran al borde de la quiebra. Estas empresas requieren algún tipo de salvataje económico porque llevan más de un año sin ingresos o con ingresos que no llegan al 20% de lo habitual.
  5. Estas pequeñas empresas NO SE ENCUENTRAN representadas en los gremios nacionales (CANATUR, APOTUR, APAVIT, APTAE) con quienes MINCETUR coordina las acciones para el sector. En efecto, existe un grave problema de asociatividad de prestadores de servicios turísticos en el país y las acciones para solucionarlo NO HA SIDO una prioridad para el Estado.
  6. Los emprendedores de Turismo Rural (no me refiero a los grandes lodges ubicados en espacios rurales) se encuentran abandonados a su suerte y no existen acciones específicas para ellos durante la pandemia. De hecho, no hay una normatividad específica para que puedan formalizar sus negocios, pagar impuestos o estar exonerados de hacerlo. Pertenecen además a poblaciones vulnerables ubicadas en distritos pobres o de pobreza extrema y requieren tener acciones concretas que consideren esta situación. Y ojo que debemos hacer una diferencia pues la estrategia de Turismo Comunitario de MINCETUR atiende a un pequeño porcentaje de emprendedores dentro del gran universo rural.
  7. Si el Estado cuenta con un CENTRO DE FORMACION EN TURISMO, es necesario que su alcance sea nacional. No es posible que existan destinos con serias deficiencias que no sean atendidas por el Estado. MINCETUR/CENFOTUR se excusa con un proceso fallido de descentralización indicando que es una competencia regional/municipal quienes en su gran mayoría no cuentan con recursos ni capacidades para resolver esta brecha.
  8. Se requiere asignar recursos públicos para:

a.     Elaboración de fichas para proyectos en el marco de Invierte.pe (pretender que los mismos gobiernos locales o regionales los van a elaborar es muy poco probable)

b.     Ejecutar los proyectos de inversión PRIORIZADOS que estén destinados a la adecuación y promoción de los destinos turísticos.

Podríamos extender la lista, sin embargo, es necesario priorizar acciones, planificar. El turismo en el Perú no cuenta con un verdadero plan de desarrollo sectorial. El PENTUR y PENTURES desarrollados se resumen a una suma de buenos deseos que no cuentan con responsables, asignación real de recursos, ni cronogramas de ejecución, y finalmente no son evaluados ni se asume responsabilidad por su ejecución. El último plan país fue en el 2000 con el Plan Maestro el cual no pudo ser ejecutado por diversos problemas políticos.

Y no olvidemos a los gobiernos regionales y locales, que se encuentran supeditados a las decisiones políticas del gobernador o de sus alcaldes. Realmente es imposible analizar el rol que puede ser bueno o inexistente porque cada 4 años siempre va a cambiar de rumbo.

Al parecer, el turismo seguirá siendo la última rueda del coche para cualquiera que asuma el gobierno en julio de este año.


Oscar Gamarra Dominguez
Consultor en Turismo

martes, 21 de noviembre de 2017

Apuntes sobre política y nuestro rol activo para el desarrollo del país.

Algo sobre política que acabo de leer y deseo compartir porque no podría encontrar mejores palabras para describir mi opinión sobre la política en nuestro país.

Me quedo con estas frases que estan dentro del artículo:

 "Estamos ante un nuevo tipo de maldad que a través de la burocracia transforma a los Estados en frías y simples redecillas de la maquinaria administrativa"

"Cuando la política se banaliza, se pierde este horizonte histórico que está a la base. Diluida la conciencia histórica, se abandona también la intención de construir siquiera el Perú. Diluida la voluntad de construir el Perú, ya no hay trabajo que emprender en ese sentido ni, por consiguiente, tampoco necesidad de justificar el Perú y todo lo que esta palabra implica cuando se le contrasta con la realidad que significa, describe y explica. Si bien el trabajo mayor es construirnos a nosotros mismos, poco o casi nada contribuye la clase política cuando pierde el horizonte histórico que sustenta nuestra existencia actual como país latinoamericano."

 "Los políticos genuinos, en cambio, están entre los ciudadanos honestos que contribuyen decididamente a la construcción cotidiana del Perú, llevan las cuentas de sus impuestos con total transparencia y tienen pleno conocimiento de las instancias más activas del Estado, donde está lo mejor del Perú, apuntalando esa apasionada voluntad de hacerlo un país digno y respetuoso de sus ciudadanos, un país viable y vivible que acoja a sus ciudadanos sin caer en el paternalismo asistencialista, y que los acoja en el espíritu de colaboración que está a la base del ser peruano, que confía en el trabajo colectivo y en la organización de la ciudadanía para contener al Estado peruano en su forma y sustancia, aportándole lo mejor de nosotros mismos."

"Una política basada en principios y no en las circunstancias siempre contingentes y precarias del comercio humano debiera tener en cuenta las bondades y las ventajas que reporta la consolidación de una ciudadanía más consciente de su ser, de su poder de influencia y de su capacidad de movilización"

Artículo completo: http://revistaideele.com/ideele/content/la-banalización-de-la-política por Soledad Escalante Beltrán Profesora principal de la Escuela de Filosofía de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

martes, 1 de agosto de 2017

Del turismo rural al desarrollo rural, integrando iniciativas con una mirada territorial


 Oscar Gamarra Dominguez y Ricardo Castro Pacheco

RESUMEN
El artículo realiza, de manera sucinta, un análisis de las intervenciones que se han realizado en décadas pasadas en Turismo Rural en el Perú, ya sea a través de fondos de cooperación o a través de la intervención del Estado Peruano. Asimismo, analiza la Estrategia de Turismo Rural Comunitario y su visión del mundo rural, y cómo, a pesar de los esfuerzos realizados, aún no se ha alcanzado el desarrollo de las comunidades locales. Cuestiones como infraestructura básica o generación y mejora de capacidades requieren de la urgente atención del Estado, a fin de mejorar las condiciones para alcanzar el mentado de, en el que el turismo pueda convertirse en un motor para dicho objetivo.

Si deseas leer el artículo competo debes ingresar a este link: https://goo.gl/5Fy6QA  

viernes, 8 de abril de 2016

El Turismo necesita una reforma estructural, una reforma completa.


Luego de algunas conversaciones con algunos amigos que defienden sus posiciones de derecha liberal (poca presencia del Estado) y una amiga de izquierda radical, me pareció interesante escribir esta reflexión que podría ser la base de un diagnóstico del sector que tendríamos que construir mirando hacia una propuesta que mejore la situación del sector, de los profesionales que vivimos en él y de las poblaciones locales quienes son los llamados a ser los beneficiarios directos de esta actividad.
Me reafirmo en mi convicción de buscar una reforma del Estado en nuestro sector, un Estado que asuma el liderazgo y no se limite a ser un facilitador de procesos o un simple tramitador de procesos.
Creo que en el sector Turismo, necesitamos una reforma completa en donde se convierta al Turismo en Política de Estado (ojo que no digo política sectorial simplemente) que obligue a otros sectores a trabajar coordinadamente con un objetivo: Desarrollo sostenible a través del turismo como herramienta y no como un fin. En otras palabras, dejar de pensar en la atención al turista y mejorar la experiencia del visitante como objetivo final del trabajo del Estado y poner a las poblaciones locales como beneficiarios directos de todo programa y proyecto que desarrolle el Estado en turismo.
Para ello necesitamos mejorar muchas cosas empezando por las mallas curriculares de las universidades diferenciándolas de los contenidos de institutos técnicos y dentro de eso dividir las capacidades y competencias necesarias para a) administrar o trabajar en empresas de servicios turísticos; y b) administrar y/o gestionar territorios y espacios públicos destinados al turismo. En otras palabras no es lo mismo trabajar en una empresa privada cuyo objetivo primordial es obtener márgenes de ganancias que les permitan subsistir y capitalizar sus ganancias; y por otro lado trabajar en un ministerio o gobierno regional/local cuyo objetivo primordial es mejorar la calidad de vida de las poblaciones a través de un turismo sostenible. Son dos caras de una moneda que no funcionan sin la otra.
Tenemos además un gran problema con la descentralización realizada la década pasada dejando abandonadas a las DIRCETURES amparados en dicha Ley y en la transferencia de competencias; pero sin asistencias técnicas desde el gobierno central, sin modelos de gestión válidos, sin asignación de recursos para desarrollo de producto, promoción o incluso para ejecutar los mismos programas de calidad, TRC, cultura que se realizan sin mayores indicadores ni impactos palpables desde el gobierno central. De hecho el fondo de la LEY 27889 asigna millones de soles para PromPerú y COPESCO en Lima, dejando a las regiones sin asignaciones para tales fines.
La falta de planificación, la falta de indicadores, la falta de investigación sobre los verdaderos impactos del turismo, la informalidad que podría estar sobre el 80% del total de empresas y operaciones en el sector, los bajos sueldos debido a la excesiva mano de obra del sector, la falta de interconexión aérea entre los principales destinos, la inseguridad en las ciudades, la escasa o poca seguridad en las operaciones de turismo de aventura, la falta de voluntad política de las autoridades regionales y provinciales para tomar en serio al turismo asignando recursos o priorizar proyectos nos han vuelto un destino poco competitivo y caótico.
Todo lo descrito líneas arriba sin embargo, no es fácilmente visible pues los ingresos de visitantes al país (estratégicamente escondido detrás de los ingresos fronterizos) y las inversiones principalmente extranjeras siguen en crecimiento, producto de un sistema económico que espera un chorreo turístico que no sucede y no sucederá si no tenemos una verdadera reestructuración y reforma del “Por qué y Para qué” trabajamos en turismo.
Hoy estamos a puertas de una elección en donde aún no vemos la luz al final del túnel, no hay a la fecha un solo candidato que la tenga clara y más allá de la promesas acciones lógicas en los planes de gobiernos. Seguimos viendo acciones dispersas que no tienen una visión de país en turismo.
Creo que debemos pensar de manera estratégica y holística el desarrollo sostenible, poniendo las cosas claras en el porqué el Estado utiliza al Turismo como “herramienta” para este fin; y cuál es el verdadero rol de todos y cada uno de los actores, públicos, privados, ONGs, instituciones académicas, gremios, colegios profesionales, y otros sectores como cultura y ambiente.
En los últimos años solo vemos a los diferentes gobiernos comportarse como lo hacen algunas ONGs, ejecutando acciones dispersas, sin planificación o evaluación expost solamente para mostrar resultados de gestión basados en gastos y de manera mediática realizar grandes encuentros, foros, capacitaciones para ocultar su ineficiencia y el gasto irresponsable de los recursos públicos.
Vemos proyectos de cooperación ejecutados sin incluir a los gobiernos (muchas veces se piensa que son una traba para los proyectos) generando falsas expectativas en las poblaciones, ejecutando fondos y mostrando resultados que se diluyen en los años siguientes.
Hasta que no veamos la voluntad política de un Gobierno que lidere el sector expresado de manera política y normativa así como en la asignación de recursos necesarios, no puedo augurar un verdadero cambio o mejora real del sector.
Consultor en Turismo Sostenible
Comparto además este artículo que me sirve para enfatizar el rol del Estado en el desarrollo del país;
"El mercado no es perfecto y, sin duda, no es un agente moral; con frecuencia produce y mantiene situaciones inhumanas, injustas, indignas y aberrantes. Por ejemplo, si uno sobrepone el mapa minero del Perú al mapa de la pobreza descubrirá con sorpresa ingenua que las regiones que producen la riqueza minera de la que vive todo el país y que posibilita el crecimiento económico de los sectores A y B, son las zonas más empobrecidas del Perú. Esa obvia paradoja prueba que el mercado no lo resuelve todo. Si la mano invisible fuera perfecta y condujera inevitablemente al bien común, ya lo habría hecho. ¿Por qué se demora tanto? La mejor prueba de que la mano invisible no es perfecta es que la economía mundial no es perfecta.
¿Quién debe resolver esos problemas, si se producen? Naturalmente el Estado, que sí es o, por lo menos, debe ser un agente moral. Quienes administran el Estado nos representan y actúan en nuestro nombre. Les hemos concedido, a través de un pacto social tácito que incluye su financiamiento con nuestros impuestos, el derecho de gobernarnos, de impartir justicia, de regular la vida social y la educación, de decidir en algunos aspectos puntuales qué podemos hacer con nuestras vidas y qué no. Tenemos, por tanto, el derecho de exigirles que hagan lo indispensable para que la libertad económica no produzca perversiones. Los coyunturales administradores del Estado tienen la obligación de ocuparse en convertir a nuestra sociedad en una comunidad digna y justa, de seres humanos responsables y comprometidos moralmente.”

http://blog.pucp.edu.pe/blog/luisduran/2012/05/10/la-izquierda-en-el-peru-a-quienes-y-porque-llaman-caviares/