Resumen
El turismo peruano posee una de las mayores ventajas competitivas del mundo gracias a su patrimonio cultural, biodiversidad, gastronomía y diversidad geográfica. Sin embargo, su desarrollo continúa limitado por problemas estructurales que trascienden la promoción turística y afectan directamente la competitividad de los destinos.
El principal problema identificado es la ausencia de una política pública integral de gestión de destinos, donde las competencias se encuentran dispersas entre diversas entidades sin una adecuada articulación nacional, regional y local. Esto ha generado inversiones públicas poco efectivas, escasa innovación, alta concentración territorial del turismo y una pérdida progresiva de competitividad.
Los principales hallazgos del diagnóstico son:
Conectividad aérea insuficiente, con una excesiva dependencia de Lima y escasos vuelos interregionales que permitan desarrollar nuevos circuitos turísticos, especialmente en el norte y la Amazonía.
Infraestructura aeroportuaria limitada, tanto en equipamiento como en capacidad para recibir vuelos nacionales e internacionales, sumado a restricciones regulatorias y acuerdos bilaterales que dificultan el ingreso de nuevas aerolíneas.
Concentración del turismo en el circuito sur, principalmente alrededor de Cusco, Machu Picchu, Arequipa, Puno y Madre de Dios, dejando gran parte del territorio nacional fuera de los beneficios económicos del turismo.
Escasa innovación y desarrollo de productos turísticos, debido a la falta de incentivos que permitan al sector privado invertir en nuevas experiencias vinculadas al ecoturismo, turismo rural, aventura, naturaleza y turismo comunitario.
Altos niveles de informalidad, que afectan la competitividad, reducen la recaudación tributaria y, sobre todo, ponen en riesgo la seguridad e integridad de los turistas por el incumplimiento de estándares mínimos de operación.
Debilidad de la planificación turística, luego de perder continuidad el Plan Maestro desarrollado con la cooperación japonesa (JICA), siendo reemplazado por instrumentos como el PENTUR y los PERTUR que, en muchos casos, no lograron convertirse en verdaderas herramientas de gestión territorial.
Descentralización incompleta, donde se transfirieron competencias a gobiernos regionales sin desarrollar simultáneamente capacidades técnicas, recursos humanos especializados ni mecanismos efectivos de coordinación.
Deficiencias en la inversión pública, caracterizadas por proyectos mal formulados, infraestructura sin gestión posterior, baja articulación territorial y limitada evaluación de resultados.
Gestión municipal insuficiente del espacio público, donde aspectos como limpieza pública, ornato, residuos sólidos, señalización, iluminación y recuperación urbana no forman parte de una estrategia nacional de competitividad turística.
Abandono de destinos emergentes, que, pese a contar con importantes recursos turísticos, no reciben asistencia técnica, capacitación, financiamiento ni acompañamiento para transformarse en productos comercializables.
Gestión del patrimonio cultural con limitada visión turística, predominando un enfoque de conservación sin una adecuada integración con la experiencia del visitante y la competitividad de los destinos. Machu Picchu constituye el ejemplo más evidente de esta problemática.
Debilitamiento de la formación del capital humano, debido a que CENFOTUR no cumple plenamente el rol de institución pública nacional de capacitación permanente para destinos emergentes, concentrando buena parte de sus actividades en servicios financiados mediante convenios o recursos externos.
Escasa articulación con la academia, desaprovechando el conocimiento generado por universidades, colegios profesionales y centros especializados para fortalecer la formulación de políticas públicas.
En conjunto, estos factores explican por qué el Perú, a pesar de contar con una de las mayores riquezas turísticas de Sudamérica, aún no logra convertir ese potencial en un sistema turístico competitivo, descentralizado y sostenible.
Este borrador podría ser la base para elaborar un "Diagnóstico de la situación del turismo en el Perú"
1. Introducción
El turismo representa una actividad estratégica para el desarrollo económico y social del Perú. Su capacidad para generar empleo, dinamizar economías locales, promover la conservación del patrimonio y reducir desigualdades territoriales lo convierten en un sector prioritario.
No obstante, el crecimiento del turismo peruano ha estado sustentado principalmente en el extraordinario atractivo de sus recursos naturales y culturales, más que en una política pública moderna de gestión de destinos.
Actualmente existen importantes brechas institucionales que limitan la competitividad del sector y dificultan el aprovechamiento del enorme potencial turístico nacional.
2. Infraestructura y conectividad aérea
La conectividad aérea continúa siendo uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo turístico nacional.
El modelo actual concentra la mayor parte de los vuelos en Lima, obligando a realizar conexiones innecesarias entre destinos que podrían integrarse directamente mediante rutas interregionales.
Entre los principales problemas destacan:
escasa conectividad aérea interregional;
ausencia de corredores turísticos aéreos;
limitada infraestructura aeroportuaria;
deficiente equipamiento operativo;
restricciones para recibir nuevas aerolíneas internacionales;
necesidad de revisar acuerdos bilaterales y políticas de cielos abiertos.
La conectividad debe dejar de entenderse únicamente como infraestructura aeroportuaria y pasar a formar parte de una estrategia nacional de corredores turísticos.
3. Innovación y desarrollo de productos turísticos
El turismo peruano continúa concentrándose en pocos destinos tradicionales.
La innovación en productos turísticos es limitada y existen pocos incentivos para que el sector privado desarrolle nuevas experiencias orientadas al ecoturismo, naturaleza, turismo rural, turismo comunitario, aventura o turismo científico.
El Estado no debe crear productos turísticos, pero sí generar condiciones favorables mediante:
incentivos tributarios;
fondos concursables;
simplificación administrativa;
asistencia técnica;
acceso a financiamiento;
inteligencia de mercados;
promoción segmentada.
4. Informalidad y seguridad turística
La informalidad continúa siendo uno de los principales obstáculos para la competitividad.
Sus efectos trascienden la evasión tributaria y afectan directamente:
la seguridad del visitante;
la calidad del servicio;
la reputación del destino;
la competencia empresarial.
La política pública debe combinar incentivos para la formalización con una fiscalización efectiva y sanciones frente a operaciones que pongan en riesgo la vida y seguridad de los turistas.
5. Planificación turística y gobernanza
Tras el Plan Maestro de Turismo desarrollado con apoyo de JICA, el país perdió continuidad en la planificación estratégica.
Los PENTUR y PERTUR, aunque conceptualmente importantes, no lograron consolidarse como instrumentos efectivos de gestión territorial.
La descentralización transfirió funciones, pero no fortaleció capacidades técnicas, financiamiento ni mecanismos de coordinación entre niveles de gobierno.
6. Inversión pública y capacidad institucional
La inversión pública presenta problemas recurrentes:
proyectos deficientemente formulados;
infraestructura sin mantenimiento;
intervenciones aisladas;
baja evaluación de resultados;
escasa relación entre inversión y competitividad.
A ello se suma un crecimiento de estructuras administrativas sin un fortalecimiento equivalente de especialistas en planificación turística, gestión de destinos, formulación de proyectos e inteligencia de mercados.
7. Gestión territorial, limpieza pública y competitividad de los destinos
La competitividad turística también depende del estado del espacio público.
Actualmente no existe una política nacional que articule turismo con las competencias municipales relacionadas con:
limpieza pública;
ornato;
manejo de residuos sólidos;
áreas verdes;
señalización;
iluminación;
movilidad peatonal;
seguridad ciudadana.
Muchos distritos y centros poblados con potencial turístico han sido identificados mediante inventarios, pero posteriormente no reciben:
asistencia técnica;
recursos económicos;
capacitación;
fortalecimiento institucional;
acompañamiento empresarial.
En diversos corredores turísticos, especialmente del norte peruano, la acumulación de residuos sólidos en carreteras, playas y miradores deteriora la imagen del destino y desincentiva su comercialización por parte de operadores turísticos.
8. Gestión del patrimonio cultural
El patrimonio arqueológico constituye una ventaja competitiva extraordinaria.
Sin embargo, la gestión continúa centrándose principalmente en criterios de conservación, dejando en segundo plano la experiencia turística y la competitividad de los destinos.
La limitada articulación entre el Ministerio de Cultura y el MINCETUR dificulta:
el uso turístico sostenible;
la planificación de visitantes;
la interpretación patrimonial;
la diversificación de experiencias.
Machu Picchu representa el caso más visible de esta problemática. Si el principal atractivo turístico nacional enfrenta dificultades de gestión, es razonable asumir que la situación resulta aún más compleja en numerosos sitios arqueológicos con menor capacidad institucional.
9. Formación del capital humano
El fortalecimiento de capacidades constituye uno de los pilares del desarrollo turístico.
Sin embargo, CENFOTUR no viene desempeñando plenamente el papel de una institución pública nacional dedicada a capacitar permanentemente a los destinos turísticos emergentes.
Gran parte de sus intervenciones dependen de convenios, consultorías o financiamiento externo, limitando su cobertura territorial.
Como consecuencia, numerosos destinos carecen de programas permanentes dirigidos a:
emprendedores;
comunidades rurales;
gobiernos locales;
operadores turísticos;
hospedajes;
restaurantes;
guías locales;
personal operativo y mandos medios.
La capacitación debe convertirse en una política pública permanente, priorizando los destinos emergentes y fortaleciendo la calidad del servicio.
10. Academia e investigación
La formulación de políticas públicas ha ido reduciendo progresivamente la participación de:
universidades;
centros de investigación;
colegios profesionales;
especialistas independientes.
Esto ha favorecido la elaboración de numerosos documentos de gestión con escasa aplicación práctica y limitado respaldo técnico.
El fortalecimiento del turismo requiere incorporar nuevamente a la academia como parte permanente del sistema nacional de innovación turística.
11. Financiamiento del turismo
El Perú cuenta con el Impuesto Extraordinario para la Promoción y Desarrollo Turístico Nacional, creado por la Ley N.º 27889, que grava con US$15 el ingreso al país por vía aérea internacional.
Estos recursos financian acciones de promoción turística e inversiones a cargo de PROMPERÚ y de la Unidad Ejecutora de Inversión en Comercio Exterior y Turismo (antes Proyecto Especial Plan COPESCO).
Resulta necesario evaluar si la distribución y utilización de estos recursos ha contribuido efectivamente a mejorar la competitividad de los destinos y diversificar la oferta turística nacional.
Conclusión
El principal problema del turismo peruano no radica en la falta de atractivos, patrimonio o presupuesto. El país posee recursos excepcionales y un posicionamiento internacional privilegiado.
La principal debilidad es la fragmentación de la gestión pública del turismo. Las políticas, inversiones y competencias se encuentran dispersas entre múltiples instituciones, sin una visión integrada de desarrollo de destinos.
Superar esta situación exige una reforma orientada a fortalecer la gobernanza, modernizar la planificación, mejorar la conectividad, impulsar la innovación empresarial, profesionalizar el capital humano y convertir la competitividad territorial en el eje central de la política turística nacional.
Oscar Gamarra Dominguez
Licenciado en Turismo y Hotelería
Me parece un análisis bastante correcto sobre la realidad del turismo en el Perú, ya que tenemos lugares increíbles y mucha diversidad, pero todavía falta mucha organización de parte pública y privada. No todo debería centrarse en Cusco y Machu Picchu, porque hay otras partes con muchísimo potencial que necesitan sí o sí mejores accesos, seguridad y limpieza, y no solo para el turismo, sino en general; eso ayudaría muchísimo. También hace falta que el Estado, las municipalidades, las empresas y las comunidades trabajen de la mano. Y, bueno, no basta con promocionar el Perú; primero debemos mejorar la experiencia del turista para lograr que el turismo beneficie realmente a la población.
ResponderEliminar