miércoles, 7 de julio de 2021

Gobernanza del Turismo en el Perú

Mucho antes de entrar en el estado de emergencia del 2020, el Perú ya tenía una aguda crisis en la gestión del turismo que no era percibida como tal quizás por los indicadores de crecimiento que hemos tenido desde mediados de los 90’s; sin embargo, esta crisis no había sido advertida por los stakeholders del turismo nacional hasta que la pandemia la desnudó por completo.

Quizás por causa de la ausencia de políticas públicas en turismo para el largo plazo sumado a un vacío jurídico que permita la coordinación “obligatoria” entre los niveles nacional, regional y local; así como las coordinaciones intersectoriales prácticamente inexistentes en los espacios públicos y privados.


Desde los años 90’s hemos tenido un crecimiento superior al 8%, mayor el promedio mundial, en ingresos de visitantes extranjeros, movimiento interno de visitantes e inversiones en servicios de alojamiento, alimentación y otros servicios relacionados; sin embargo, el último ingresos de visitantes extranjeros, movimiento interno de visitantes e inversiones en servicios de alojamiento, alimentación y otros servicios relacionados; sin embargo, el último plan país para el desarrollo del sector data del año 2000 el cual nunca fue ejecutado y desde ese entonces, el sector ha estado al vaivén de los gobiernos de turno que cada 2 o 3 años cambiaban las políticas sectoriales a través de planes estratégicos los cuales quedan como una declaración de buenos deseos.


El sector privado, representado por gremios nacionales, no expresan las necesidades de las regiones las cuales están prácticamente olvidadas con escasos recursos destinos a proyectos, planificación o promoción. Por décadas, el Perú concentra en exceso su oferta turística en Cusco y Machu Picchu al sur del país mientras que el norte y la selva amazónica no han sido desarrollados para el turismo.


Existe un gran vacío que requiere urgentemente de una adecuada coordinación, una adecuada gobernanza que permita desarrollar un modelo sostenible para las poblaciones locales.


Publicado en la Revista el Turismologo (Chile) Edición Perú 01. www.elturismologo.com

jueves, 13 de mayo de 2021

¿Turismo post pandemia?

 

Hace 5 años exactamente, antes de la elección de la segunda vuelta entre Keiko y PPK, me atreví a escribir esta sucinta reflexión sobre el Turismo en el país y realmente la situación no ha cambiado y peor aun ha empeorado con la pandemia que atravesamos la cual, sin lugar a dudas, deja al sector turismo agonizando.

Artículo escrito en abril del 2016: http://peruturismoydesarrollo.blogspot.com/2016/04/el-turismo-necesita-una-reforma.html

Sea quien sea que gobierne el Perú del 2021 al 2026 tendrá un reto muy grande: REACTIVAR EL TURISMO y para empezar esa tarea debemos tener ciertas condiciones (algunas fuera del sector turismo) que permitan dicha reactivación:

  1. Para que el turismo interno se reactive será necesario que un gran porcentaje de la población que pertenece a los mercados emisores esté vacunada. Hasta que eso no suceda, será poco probable que el impacto por los viajes domésticos sea suficiente para las empresas en los destinos receptores.
  2. Que los destinos prioritarios para el turismo interno y receptivo tengan a su población vacunada.
  3. Que la percepción de los mercados emisores (interno y receptivo) sobre las condiciones sanitarias en los destinos receptores sea la adecuada, lo cual es un trabajo de promoción (PROMPERU) con mensajes específicos, y más allá de eso, que dicha percepción sea tangible en los destinos, tanto en los prestadores de servicios como en los atractivos más importantes cuya gestión y competencia recaen en el Ministerio de ambiente (SERNANP) y el Ministerio de Cultura (museos y sitios arqueológicos)
  4. Entender que el 90% o más de las empresas de turismo en el país son mypes y pymes que difícilmente pueden acceder al FAE Turismo o a medios tradicionales de créditos que les permitan sobrevivir a esta pandemia y se encuentran al borde de la quiebra. Estas empresas requieren algún tipo de salvataje económico porque llevan más de un año sin ingresos o con ingresos que no llegan al 20% de lo habitual.
  5. Estas pequeñas empresas NO SE ENCUENTRAN representadas en los gremios nacionales (CANATUR, APOTUR, APAVIT, APTAE) con quienes MINCETUR coordina las acciones para el sector. En efecto, existe un grave problema de asociatividad de prestadores de servicios turísticos en el país y las acciones para solucionarlo NO HA SIDO una prioridad para el Estado.
  6. Los emprendedores de Turismo Rural (no me refiero a los grandes lodges ubicados en espacios rurales) se encuentran abandonados a su suerte y no existen acciones específicas para ellos durante la pandemia. De hecho, no hay una normatividad específica para que puedan formalizar sus negocios, pagar impuestos o estar exonerados de hacerlo. Pertenecen además a poblaciones vulnerables ubicadas en distritos pobres o de pobreza extrema y requieren tener acciones concretas que consideren esta situación. Y ojo que debemos hacer una diferencia pues la estrategia de Turismo Comunitario de MINCETUR atiende a un pequeño porcentaje de emprendedores dentro del gran universo rural.
  7. Si el Estado cuenta con un CENTRO DE FORMACION EN TURISMO, es necesario que su alcance sea nacional. No es posible que existan destinos con serias deficiencias que no sean atendidas por el Estado. MINCETUR/CENFOTUR se excusa con un proceso fallido de descentralización indicando que es una competencia regional/municipal quienes en su gran mayoría no cuentan con recursos ni capacidades para resolver esta brecha.
  8. Se requiere asignar recursos públicos para:

a.     Elaboración de fichas para proyectos en el marco de Invierte.pe (pretender que los mismos gobiernos locales o regionales los van a elaborar es muy poco probable)

b.     Ejecutar los proyectos de inversión PRIORIZADOS que estén destinados a la adecuación y promoción de los destinos turísticos.

Podríamos extender la lista, sin embargo, es necesario priorizar acciones, planificar. El turismo en el Perú no cuenta con un verdadero plan de desarrollo sectorial. El PENTUR y PENTURES desarrollados se resumen a una suma de buenos deseos que no cuentan con responsables, asignación real de recursos, ni cronogramas de ejecución, y finalmente no son evaluados ni se asume responsabilidad por su ejecución. El último plan país fue en el 2000 con el Plan Maestro el cual no pudo ser ejecutado por diversos problemas políticos.

Y no olvidemos a los gobiernos regionales y locales, que se encuentran supeditados a las decisiones políticas del gobernador o de sus alcaldes. Realmente es imposible analizar el rol que puede ser bueno o inexistente porque cada 4 años siempre va a cambiar de rumbo.

Al parecer, el turismo seguirá siendo la última rueda del coche para cualquiera que asuma el gobierno en julio de este año.


Oscar Gamarra Dominguez
Consultor en Turismo

martes, 21 de noviembre de 2017

Apuntes sobre política y nuestro rol activo para el desarrollo del país.

Algo sobre política que acabo de leer y deseo compartir porque no podría encontrar mejores palabras para describir mi opinión sobre la política en nuestro país.

Me quedo con estas frases que estan dentro del artículo:

 "Estamos ante un nuevo tipo de maldad que a través de la burocracia transforma a los Estados en frías y simples redecillas de la maquinaria administrativa"

"Cuando la política se banaliza, se pierde este horizonte histórico que está a la base. Diluida la conciencia histórica, se abandona también la intención de construir siquiera el Perú. Diluida la voluntad de construir el Perú, ya no hay trabajo que emprender en ese sentido ni, por consiguiente, tampoco necesidad de justificar el Perú y todo lo que esta palabra implica cuando se le contrasta con la realidad que significa, describe y explica. Si bien el trabajo mayor es construirnos a nosotros mismos, poco o casi nada contribuye la clase política cuando pierde el horizonte histórico que sustenta nuestra existencia actual como país latinoamericano."

 "Los políticos genuinos, en cambio, están entre los ciudadanos honestos que contribuyen decididamente a la construcción cotidiana del Perú, llevan las cuentas de sus impuestos con total transparencia y tienen pleno conocimiento de las instancias más activas del Estado, donde está lo mejor del Perú, apuntalando esa apasionada voluntad de hacerlo un país digno y respetuoso de sus ciudadanos, un país viable y vivible que acoja a sus ciudadanos sin caer en el paternalismo asistencialista, y que los acoja en el espíritu de colaboración que está a la base del ser peruano, que confía en el trabajo colectivo y en la organización de la ciudadanía para contener al Estado peruano en su forma y sustancia, aportándole lo mejor de nosotros mismos."

"Una política basada en principios y no en las circunstancias siempre contingentes y precarias del comercio humano debiera tener en cuenta las bondades y las ventajas que reporta la consolidación de una ciudadanía más consciente de su ser, de su poder de influencia y de su capacidad de movilización"

Artículo completo: http://revistaideele.com/ideele/content/la-banalización-de-la-política por Soledad Escalante Beltrán Profesora principal de la Escuela de Filosofía de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.

martes, 1 de agosto de 2017

Del turismo rural al desarrollo rural, integrando iniciativas con una mirada territorial


 Oscar Gamarra Dominguez y Ricardo Castro Pacheco

RESUMEN
El artículo realiza, de manera sucinta, un análisis de las intervenciones que se han realizado en décadas pasadas en Turismo Rural en el Perú, ya sea a través de fondos de cooperación o a través de la intervención del Estado Peruano. Asimismo, analiza la Estrategia de Turismo Rural Comunitario y su visión del mundo rural, y cómo, a pesar de los esfuerzos realizados, aún no se ha alcanzado el desarrollo de las comunidades locales. Cuestiones como infraestructura básica o generación y mejora de capacidades requieren de la urgente atención del Estado, a fin de mejorar las condiciones para alcanzar el mentado de, en el que el turismo pueda convertirse en un motor para dicho objetivo.

Si deseas leer el artículo competo debes ingresar a este link: https://goo.gl/5Fy6QA  

viernes, 8 de abril de 2016

El Turismo necesita una reforma estructural, una reforma completa.


Luego de algunas conversaciones con algunos amigos que defienden sus posiciones de derecha liberal (poca presencia del Estado) y una amiga de izquierda radical, me pareció interesante escribir esta reflexión que podría ser la base de un diagnóstico del sector que tendríamos que construir mirando hacia una propuesta que mejore la situación del sector, de los profesionales que vivimos en él y de las poblaciones locales quienes son los llamados a ser los beneficiarios directos de esta actividad.
Me reafirmo en mi convicción de buscar una reforma del Estado en nuestro sector, un Estado que asuma el liderazgo y no se limite a ser un facilitador de procesos o un simple tramitador de procesos.
Creo que en el sector Turismo, necesitamos una reforma completa en donde se convierta al Turismo en Política de Estado (ojo que no digo política sectorial simplemente) que obligue a otros sectores a trabajar coordinadamente con un objetivo: Desarrollo sostenible a través del turismo como herramienta y no como un fin. En otras palabras, dejar de pensar en la atención al turista y mejorar la experiencia del visitante como objetivo final del trabajo del Estado y poner a las poblaciones locales como beneficiarios directos de todo programa y proyecto que desarrolle el Estado en turismo.
Para ello necesitamos mejorar muchas cosas empezando por las mallas curriculares de las universidades diferenciándolas de los contenidos de institutos técnicos y dentro de eso dividir las capacidades y competencias necesarias para a) administrar o trabajar en empresas de servicios turísticos; y b) administrar y/o gestionar territorios y espacios públicos destinados al turismo. En otras palabras no es lo mismo trabajar en una empresa privada cuyo objetivo primordial es obtener márgenes de ganancias que les permitan subsistir y capitalizar sus ganancias; y por otro lado trabajar en un ministerio o gobierno regional/local cuyo objetivo primordial es mejorar la calidad de vida de las poblaciones a través de un turismo sostenible. Son dos caras de una moneda que no funcionan sin la otra.
Tenemos además un gran problema con la descentralización realizada la década pasada dejando abandonadas a las DIRCETURES amparados en dicha Ley y en la transferencia de competencias; pero sin asistencias técnicas desde el gobierno central, sin modelos de gestión válidos, sin asignación de recursos para desarrollo de producto, promoción o incluso para ejecutar los mismos programas de calidad, TRC, cultura que se realizan sin mayores indicadores ni impactos palpables desde el gobierno central. De hecho el fondo de la LEY 27889 asigna millones de soles para PromPerú y COPESCO en Lima, dejando a las regiones sin asignaciones para tales fines.
La falta de planificación, la falta de indicadores, la falta de investigación sobre los verdaderos impactos del turismo, la informalidad que podría estar sobre el 80% del total de empresas y operaciones en el sector, los bajos sueldos debido a la excesiva mano de obra del sector, la falta de interconexión aérea entre los principales destinos, la inseguridad en las ciudades, la escasa o poca seguridad en las operaciones de turismo de aventura, la falta de voluntad política de las autoridades regionales y provinciales para tomar en serio al turismo asignando recursos o priorizar proyectos nos han vuelto un destino poco competitivo y caótico.
Todo lo descrito líneas arriba sin embargo, no es fácilmente visible pues los ingresos de visitantes al país (estratégicamente escondido detrás de los ingresos fronterizos) y las inversiones principalmente extranjeras siguen en crecimiento, producto de un sistema económico que espera un chorreo turístico que no sucede y no sucederá si no tenemos una verdadera reestructuración y reforma del “Por qué y Para qué” trabajamos en turismo.
Hoy estamos a puertas de una elección en donde aún no vemos la luz al final del túnel, no hay a la fecha un solo candidato que la tenga clara y más allá de la promesas acciones lógicas en los planes de gobiernos. Seguimos viendo acciones dispersas que no tienen una visión de país en turismo.
Creo que debemos pensar de manera estratégica y holística el desarrollo sostenible, poniendo las cosas claras en el porqué el Estado utiliza al Turismo como “herramienta” para este fin; y cuál es el verdadero rol de todos y cada uno de los actores, públicos, privados, ONGs, instituciones académicas, gremios, colegios profesionales, y otros sectores como cultura y ambiente.
En los últimos años solo vemos a los diferentes gobiernos comportarse como lo hacen algunas ONGs, ejecutando acciones dispersas, sin planificación o evaluación expost solamente para mostrar resultados de gestión basados en gastos y de manera mediática realizar grandes encuentros, foros, capacitaciones para ocultar su ineficiencia y el gasto irresponsable de los recursos públicos.
Vemos proyectos de cooperación ejecutados sin incluir a los gobiernos (muchas veces se piensa que son una traba para los proyectos) generando falsas expectativas en las poblaciones, ejecutando fondos y mostrando resultados que se diluyen en los años siguientes.
Hasta que no veamos la voluntad política de un Gobierno que lidere el sector expresado de manera política y normativa así como en la asignación de recursos necesarios, no puedo augurar un verdadero cambio o mejora real del sector.
Consultor en Turismo Sostenible
Comparto además este artículo que me sirve para enfatizar el rol del Estado en el desarrollo del país;
"El mercado no es perfecto y, sin duda, no es un agente moral; con frecuencia produce y mantiene situaciones inhumanas, injustas, indignas y aberrantes. Por ejemplo, si uno sobrepone el mapa minero del Perú al mapa de la pobreza descubrirá con sorpresa ingenua que las regiones que producen la riqueza minera de la que vive todo el país y que posibilita el crecimiento económico de los sectores A y B, son las zonas más empobrecidas del Perú. Esa obvia paradoja prueba que el mercado no lo resuelve todo. Si la mano invisible fuera perfecta y condujera inevitablemente al bien común, ya lo habría hecho. ¿Por qué se demora tanto? La mejor prueba de que la mano invisible no es perfecta es que la economía mundial no es perfecta.
¿Quién debe resolver esos problemas, si se producen? Naturalmente el Estado, que sí es o, por lo menos, debe ser un agente moral. Quienes administran el Estado nos representan y actúan en nuestro nombre. Les hemos concedido, a través de un pacto social tácito que incluye su financiamiento con nuestros impuestos, el derecho de gobernarnos, de impartir justicia, de regular la vida social y la educación, de decidir en algunos aspectos puntuales qué podemos hacer con nuestras vidas y qué no. Tenemos, por tanto, el derecho de exigirles que hagan lo indispensable para que la libertad económica no produzca perversiones. Los coyunturales administradores del Estado tienen la obligación de ocuparse en convertir a nuestra sociedad en una comunidad digna y justa, de seres humanos responsables y comprometidos moralmente.”

http://blog.pucp.edu.pe/blog/luisduran/2012/05/10/la-izquierda-en-el-peru-a-quienes-y-porque-llaman-caviares/

sábado, 26 de octubre de 2013

La responsabilidad Público Privada en la Gestión de los Destinos


Por: Oscar Gamarra Domínguez


Más allá del hecho contundente que durante los últimos 20 años, el Perú ha tenido un crecimiento de casi 1000% pasando de 300 mil visitantes a más de 3 millones en el año 2013 (según proyecciones de MINCETUR), es un buen momento para preguntarnos, ¿a qué se debe este crecimiento y cuáles han sido los factores que nos han llevado a ello? ¿Es acaso debido a un modelo de gestión del turismo que nos ha encaminado hacia la sostenibilidad?
El boom hotelero y gastronómico promovido por un grupo de empresarios y el creciente interés de cadenas internacionales en llegar a Perú, sumado al desborde de oferta educativa técnica y universitaria en hotelería y gastronomía en su mayoría nos confirma que realmente el turismo está de moda y Perú tiene una posición expectante en el panorama internacional.
¿Y cómo está el panorama nacional sobre la gestión pública y gestión privada de los destinos turísticos?

Revisemos las organizaciones de carácter nacional:
Contamos un con viceministerio de turismo encargado de manejar la política sectorial a nivel nacional, tenemos a Promperú encargado de la promoción del Perú y de cada uno de los destinos de manera centralizada en los ámbitos nacional e internacional; tenemos a COPESCO Nacional encargado de formular y ejecutar los Proyectos de inversión pública supuestamente priorizados que cuentan con el fondo proveniente de un impuesto sobre los pasajes aéreos desde hace casi 10 años.
Contamos con gremios de empresarios de turismo como CANATUR, APAVIT, APOTUR, APTAE, AGOTUR los más representativos del sector, cada uno con sus propias agendas, sus propios problemas llegando pocas veces a trabajar en proyectos conjuntos. .
No tenemos un Consejo Nacional de Licenciados en Turismo, pues no existe consenso entre los colegios profesionales de las regiones o incluso con la existencia de más de un Colegio profesional en una sola región y disputas judiciales.
Existen algunas ONG’s de carácter nacional que han trabajado en turismo y han sido consultadas muchas veces sobre Planes y proyectos nacionales en materia de turismo, todas con una visión muy particular sobre el uso y aprovechamiento del territorio, pero ninguna dedicada 100% al turismo o la gestión del destino como propuesta de desarrollo.

Revisemos las organizaciones de carácter regional y local
Cada región cuenta con sus propios gobiernos regionales quienes tienen Direcciones o Gerencias de Turismo encargadas de cumplir con lo dispuesto con las competencias y funciones transferidas por la Ley de bases de la descentralización. Sabemos que muchas regiones solamente cumplieron en mostrar capacidad en recursos humanos, en equipamiento para lograr la “acreditación” necesaria y requerida por Ley. Salvo pocas excepciones la gestión pública en turismo en las regiones no es la más adecuada, y muchas veces es tildada de ineficiente e ineficaz.
En los gobiernos provinciales y locales, en su gran mayoría, las oficinas de turismo no cuentan ni con técnicos entendidos ni presupuestos, ni planes, etc. Son muchas veces las encargadas de realizar las fiestas populares y eventos municipales.
Los gremios regionales no son representativos de sus asociados, existen luchas internas de poder, o en el peor de los casos, existen 3 o 4 asociaciones similares que agrupan a facciones diferentes de empresarios.
Según la Ley General de Turismo, cada región debe contar con un CCRT, o Comité Consultivo Regional de Turismo liderado por cada DIRCETUR/GERCETUR y un representante del sector privado teniendo entre sus integrantes a las instituciones más representativas de la sociedad civil relacionada al turismo como son las direcciones de cultura, de medio ambiente, de las ONG’s y del sector académico.
Tenemos además las Organizaciones de Gestión de Destinos o más conocidas como las OGD’s que fueron formados desde mediados de la década pasada gracias al apoyo de la cooperación internacional tratando de copiar un modelo exitoso de gestión público-privado europeo. Actualmente, muchas de ellas están desactivadas, desarticuladas y sin financiamiento.
Y los últimos años, el MINCETUR ha liderado la conformación de los llamados ENTES GESTORES por cada Destino Turístico identificados por ellos mismos, que tienen una conformación similar (por no decir exactamente igual) a los CCRT’s.

Entonces…

Luego de este breve recuento de algunas de las organizaciones, volvemos a preguntarnos ¿de quién depende la gestión de un destino o de un territorio en materia de turismo?
Realmente quienes tienen el mandato según la ley y quienes además reciben sus remuneraciones para cumplir con lo indicado en sus normas, reglamentos, manuales de funciones y planes operativos son las autoridades y funcionarios públicos desde el Gobierno Central hasta los gobiernos regionales y llegando a las municipalidades provinciales y distritales. Todas ellas son parte de un aparato burocrático inmenso, lento y sin un norte o plan a mediano o largo plazo, y sin un entendimiento real de los beneficios del turismo bien planificado, un entendimiento que lleve a la toma de buenas decisiones sobre los cuadros técnicos y sobre los planes y asignaciones presupuestales.

Sin embargo, quienes dependen de buenos resultados y buena gestión de los destinos para seguir existiendo como empresas son los privados, los empresarios que apuestan día a día asumiendo totalmente el riesgo de su inversión y muchas veces sacrificando más que tiempo y dinero.

Podría sonar un poco injusto pedirles a los privados que asuman un rol más activo en la gestión de un destino además de sus propias labores privadas. Pero es sumamente importante y fundamental que destinen parte de su tiempo a labores públicas, como participar y EXIGIR planes, proyectos, funcionarios públicos competentes y RESULTADOS medibles.

Creo que hemos avanzando tanto en nuestro sector que estamos en un momento crucial en donde necesitamos aportar, hacer algo más allá de la crítica, dejar de ser simples observadores de las decisiones públicas sobre nuestro sector y asumir el reto de proponer cambios y mejoras. Es además un momento decisivo para el sector académico (la Universidad), para analizar, crear, crecer, enseñar a nuestros nuevos profesionales que la gestión de un destino no es labor del Estado solamente, y tenemos que asumir nuestro rol que es quizás más importante, decisivo y definitivamente con un horizonte mayor que el de los funcionarios públicos.

No olvidemos además que la gestión adecuada de un destino debe estar dirigida hacia la sostenibilidad del territorio, a incrementar las oportunidades de crecimiento y desarrollo de las poblaciones, no sólo en términos económicos, sino pensando en el desarrollo humano como meta final. El Turismo no es una actividad que pueda ser analizada aisladamente del territorio en donde se desarrolla, por ende la gestión de la misma deberá estar integrada con otros procesos productivos y sociales.

El camino que nos queda por recorrer no está claro aún, CCRT, OGD, Ente gestor, la idea de participación público privada está clara, pero no se ha delimitado responsabilidades, competencias por Ley, no se ha definido presupuestos de soporte, y ha quedado como un saludo a la bandera.


Los invitamos a compartir sus opiniones en nuestro colectivo virtual de Gestión de Turismo al cual hemos llamado CITDES Perú – Centro de Investigación en Turismo y Desarrollo Sostenible.

Encuéntranos en:
Facebook: www.facebook.com/citdes
Twitter: @citdesperu https://twitter.com/CITDESPeru


lunes, 2 de septiembre de 2013

Turismo y ocio en el Perú

Por Oscar Gamarra Dominguez

Cada vez que hacemos un análisis sobre los avances, aportes, problemas y demás factores inmersos dentro del turismo nos topamos con paredes invisibles que van desde paradigmas e ideologías hasta competencias “transferidas” a regiones y municipalidad que lamentablemente no cuentan con la capacidad técnica para ejecutar lo que dice en el papel. Es que en realidad analizar al turismo de manera aislada separado del territorio en donde confluyen visitantes y proveedores de servicios es seguir viendo el árbol y no el bosque.

Las actividades comprendidas dentro de lo que definimos como turismo están ciertamente encerradas entre viajes, desplazamientos y excursiones; pero existe un mayor número de actividades relacionadas al leisure o uso del tiempo libre que nuestra legislación no llega a entender completamente.

Podríamos preguntarnos ¿qué hacen los habitantes de una ciudad en sus tiempos libres? Y ¿quiénes les proveen de los servicios necesarios dentro de sus ciudades?

Podríamos enumerar muchas actividades, desde las más básicas como el hacer jogging alrededor de un parque, salir a comer un fin de semana o simplemente ir a un centro comercial y al cine; hasta un poco más complejas como realizar parapente en algún acantilado o ir en grupo a un campo de paintball.

Todas estas actividades están relacionadas al leisure pero no al turismo como sector, y entonces ¿quién las regula o las supervisa? ¿MINCETUR/DIRCETUR?, ¿las municipalidades? ¿MINSA/DIRESA?
Analizando un poco más allá ¿qué pasa cuando un turista utiliza este servicio nuevo? ¿Acaso por arte de magia se convierte en “turístico” y entra en las competencias de MINCETUR/DIRCETUR?

Veámoslo desde otro ángulo. Cuando analizamos los problemas de seguridad ciudadana; limpieza y ornato público; conectividad limitada entre destinos; informalidad, sostenibilidad ambiental, inequidad en la distribución de los beneficios económicos, impactos sociales, etc. debemos acudir a otros sectores no relacionados al turismo (MININTER, MINAM, MINEDU, PRODUCE, municipalidades, policía, SUNAT, etc). Entonces, llegamos a un punto en donde creer que un viceministerio o ministerio de turismo (o dircetur sea el caso) podría realmente solucionar lo complejo de la situación es bastante ilógico.

Creo que el primer paso es hacer un análisis real y lo más completo posible de los espacios, considerando no solamente al turismo como eje del análisis, sino al territorio con la totalidad de potencialidades, actividades económicas, problemas sociales, fortalezas, competitividad y sostenibilidad del destino. Sin maquillajes, con números reales que reflejen los impactos en la economía local/regional, con estudios de impactos ex-post de todos los proyectos públicos y privados ejecutados (por ONG’s, Cooperaciones, Estado, etc), georeferenciando los recursos, los servicios, las rutas, los centros de soporte dentro de las rutas y quizás lo más importante es tener en cuenta al MERCADO (sea éste local, nacional o internacional) o por lo menos tener el conocimiento del mercado y las reglas que lo rigen para no caer en regionalismos exagerados y tener estrategias y acciones seguras y acordes con la realidad.

Otro factor preponderante en la composición de los destinos es la calidad de los recursos humanos, tanto técnicos, como científicos. ¿Quién se encarga de asegurar la calidad de la enseñanza en los centros de formación de mandos medios y en las universidades que imparten la carrera de turismo (guiado, hotelería, gastronomía, aviación comercial, bartenders, etc)? ¿El ministerio de Educación?, ¿la Asamblea Nacional de Rectores?, ¿CENFOTUR? No es acaso una de las piezas fundamentales del engranaje turístico y social de los destinos y por ende debería existir una mínima participación del Estado a través de sus órganos sectoriales responsables al respecto léase MINCETUR/DIRCETUR. Lo cierto es que hay muy poca investigación científica en turismo y muchas de las investigaciones realizadas siguen encarpetadas en bibliotecas.

Afortunadamente existen algunas universidades que estudian y analizan al turismo por su impacto social en los pueblos y no solamente por el margen de ganancias que arrojan los estados financieros. Desde aquí debe partir el enfoque de desarrollo sostenible y no esperar que el mercado regule aspectos sociales.

Muchas veces da la impresión que no mencionamos los problemas o la complejidad de estos para hacer de cuenta que no existen; o es quizás que aquellos que hacen los planes estratégicos no se han dado cuenta que hace falta más que un enfoque turístico y mapas estratégicos para que las acciones tengan impactos reales en un territorio. Dejemos de ver las cosas “turisticamente”.

La responsabilidad de estar sentado en una dirección o viceministerio de carácter NACIONAL y PÚBLICO va mucho más allá de la simple ejecución de acciones desde Lima, muchas veces sin coordinación con las regiones. A nadie se le ocurriría entrar a la casa de otro sin pedir permiso o siquiera informar de lo que se está realizando. Amparándose en la transferencia de competencias y funciones realizada hace ya casi una década, cuando es de conocimiento público que las regiones no estuvieron preparadas para gestionar y dirigir sus  espacios en materia de turismo y algunas de ellas se repotenciaron solamente para “pasar” la valla impuesta por ley. Muchas de ellas aún no asumen ese liderazgo; y cuál es entonces la estrategia de trabajo con aquellas regiones para fortalecer sus capacidades de gestión. Los que sabemos cómo se está llevando a cabo los programas de fortalecimiento de capacidades de la gestión “turística” municipal totalmente centralizado desde Lima sabemos que solamente buscan llenar sus listas de asistentes y ejecutar acciones y claro “cuidando” al detalle cumplir los procesos y normas pero sin pensar en el impacto final. 

“A nadie se le ocurriría entrar a la casa de otro sin pedir permiso o siquiera informar de lo que se está realizando”

Tanto los que trabajamos en el Estado debemos ya de sacarnos el cliché de “turístico” de la cabeza; los que trabajamos en ONGs o Cooperaciones y los operadores privados debemos asumir que tenemos responsabilidad de la gestión pública de un territorio o destino. Todos sabemos que en el turismo la calidad de los servicios se deja de lado cuando el destino es inseguro, desordenado y con conflictos sociales; entonces pensemos más allá del turismo y del turista para pensar en el ciudadano usuario de servicios de recreación, de otra manera nuestros resultados siempre seguirán sesgados.

Necesitamos establecer un sistema de medición real para el turismo y las actividades de servicios relaciomadas al ocio y uso del tiempo libre en el Perú, no solamente tomando en cuenta las cifras de ingresos por puntos de frontera, ni el gasto promedio del turista/excursionista/viajero/visitante sino una aproximación del impacto generado por el dinero gastado en viajes y servicios en todo el país. A partir de ahí es cuando debemos trazarnos metas claras y totalmente cuantificables. Cualquier acción ejecutada o documento de gestión estratégica realizado sin un norte claro no es ni debe ser respaldado por ninguno de los actores que trabajamos y vivimos diariamente de esta apasionante actividad.